martes, 23 de agosto de 2011

"En Chile las cosas deben cambiar..."

Ser estudiante en Chile
Daniela
No es justo que me tenga que endeudar para el resto de mi vida por estudiar, para tener una carrera técnica o profesional. No es justo que las familias más pobres de Chile tengan que depender de una beca para que sus hijos puedan estudiar.
TESTIMONIO RECOGIDO POR SERGIO ADRIÁN CASTRO BIBRIESCA
Fuente: Desinformémonos



Eran ya las ocho de la noche, me quedé sola. Alcanzados por el chorro del guanaco (se le llama así al carro lanza -aguas, en alusión a un mamífero de Chile que escupe a su enemigo) dos amigos corrieron hacia el lado equivocado y un contingente de más o menos siete policías salieron en su búsqueda, haciéndolos tropezar y cayendo sobre ellos, se los llevaron a la micro verde y, por lo que supe después, los soltaron tres horas más tarde. Yo comencé a caminar en dirección a mi casa por la Alameda. En cada departamento, en cada esquina se encontraba un grupo de personas tocando sus cacerolas, pues se había llamado a salir a tocar las ollas a las calles en señal de protesta.

Ya más noche en las noticias, como siempre, los medios mostraron lo que se les antojó. Cuando se llega a hablar algo de las manifestaciones, siempre va enfocado a la criminalización: “Estudiantes delincuentes cortan el tránsito en las principales avenidas de la capital, causan desórdenes y destruyen propiedad pública y privada”, típico.

No es justo que me tenga que endeudar para el resto de mi vida por estudiar, para tener una carrera técnica o profesional. No es justo que las familias más pobres de Chile tengan que depender de una beca para que sus hijos puedan estudiar. No es justo que las universidades públicas no sean públicas y que sean a veces más caras que las universidades privadas. No es justo que los que más dinero tienen, los dueños de colegios y universidades, cuantifiquen ganancias con la práctica de la educación en todas sus formas, pues ésta es un derecho humano. No es justo que se niegue el acceso a la educación superior sólo tomando en cuenta el capital con el que se cuente. Millones de familias y estudiantes están hoy endeudados en Chile para conseguir un futuro mejor, lo que debería ser gratis. Muchos políticos de derecha estudiaron gratis durante el gobierno de Salvador Allende, y hoy nos niegan rotundamente este derecho. En Chile la democracia no existe. Las cosas tienen que cambiar.

Apoyo las movilizaciones de estudiantes y trabajadores, porque siento que el país al fin salió de su letargo y su miedo a la autoridad, las cosas no andan bien hace tiempo y ser consciente de ello, ya es un paso enorme.

Me llamo Daniela Frías Montecinos, tengo 23 años y vivo en Santiago de Chile. Estudio en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano que es una universidad privada. Pago un millón 800 mil pesos chilenos al año (algo así como cuatro mil dólares) por estudiar la carrera en Geografía. Mi escuela es una de las universidades privadas más accesibles y mi carrera una de las más económicas.

En el marco de las protestas estudiantiles en Chile, mi universidad estuvo tomada durante dos semanas, pero finalmente fuimos desalojados y nos obligaron a terminar el semestre el pasado 3 de agosto. Estuve haciendo mil y una cosas cada día: entregando trabajos, haciendo exámenes y pruebas atrasadas, pero no me importó. Creo en el sacrificio de pasar las noches estudiando apurada para el otro día, vale la pena.

Empezó un nuevo mes y también nuevas movilizaciones. Está cambiando la visión de la sociedad sobre los acontecimientos. Han sido meses movidos, marchas a nivel nacional casi todas las semanas, ocupando las principales calles de las ciudades de Chile, escuelas secundarias y universidades en toma, construcción de agrupaciones estudiantiles y trabajadoras para exigir que se cumplan nuestras demandas. Se dice que desde la dictadura militar con Augusto Pinochet al mando (1973- 1989) no se veían concentraciones tan grandes marchando por las calles. Y también, desde esa época, la represión policial del Estado no había sido tan notoria -lo que no significa que durante los gobiernos de la concertación no existiera, pero sí era menos evidente, más escondida. No hacen falta provocaciones por parte de los asistentes para que los carabineros chilenos pongan a andar su gran maquinaria de control y represión. Las movilizaciones de los trabajadores y estudiantes desde el mes de mayo no cesan, y ahora el apoyo de todos los sectores de la población valida ampliamente las demandas, la principal: ¡Educación gratuita ahora!

El jueves 4 de agosto se convocó a dos marchas en el centro de la ciudad de Santiago; la primera fue de los estudiantes de secundaria. Desde las diez y media de la mañana comenzarían a marchar, pero el gobierno no autorizó la marcha y enseguida comenzó la represión. Las calles estaban llenas de pacos (policías) con sus cascos y armamento, los veía correr y amedrentar cualquier tipo de expresión, ya fueran gritos por la educación, salarios justos, garabatos para el presidente y su comitiva o destrozos en la vía pública con barricadas. Cualquier intento de manifestarse fue visto como un acto ilegal, a pesar de que el derecho de expresión en el espacio público es constitucionalmente legítimo. Por donde mirabas se veía una gran nube blanca de gases lacrimógenos y los vendedores de limón se hacían presentes para contrarrestar el efecto de los mismos. La represión duró hasta las tres de la tarde.

Cayó la tarde. A las seis y media estaba planeada una segunda marcha, esta vez, por parte de los estudiantes universitarios en la Plaza Italia, centro neurálgico de convocatoria en la ciudad. Llegué con un compañero a una plaza cercana, pues al lugar acordado no se podía llegar por ningún lado, las cercas de contención, los caballos y las fuerzas especiales de carabineros de Chile impedían a toda costa reunirse en el lugar. Eran las seis quince (aún faltaba para que se cumpliera la hora) cuando comenzamos a respirar grandes bocanadas de gases lacrimógenos, los que nuestra “querida y consciente” policía había lanzado sin provocación alguna.

Las manifestaciones no sólo se concentraron en un punto de la ciudad; debido al gran contingente policial que se apropiaba de las calles con micros, lanza-aguas, lanza-gases, caballos y escudos las personas se dispersaron por todo el centro y centro oriente de Santiago manifestándose. Viejos, jóvenes, niños, todos en las calles, alegres, coreando consignas y haciendo ruido. La idea es no pasar desapercibido.

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miércoles, 10 de agosto de 2011

Comunicación: "derecho inherente de nuestra palabra"

Declaración de Ajalpan

2011 de comunicación indígena
Fuente: Minga Informativa de Movimientos Sociales


En la tierra que vio nacer el maíz, ahora germinan nuevas transformaciones de lucha en búsqueda del reconocimiento de los derechos en materia de comunicación; en los tiempos actuales en que los pueblos indígenas debemos de estar organizados, consolidados para enfrentar los embates políticos, sociales, económicos y culturales, que han sido limitantes para el desarrollo de nuestros pueblos; conscientes de la importancia de seguir generando espacios para el encuentro y participación en la búsqueda de los derechos para nuestros pueblos; las comunicadoras y comunicadores indígenas de diferentes puntos cardinales de este territorio nacional, con el acompañamiento de hermanos de otros pueblos del Abya Yala, reunidos los días 3, 4 y 5 de agosto de 2011, al pie de la sierra Negra del estado de Puebla, sembramos nuevas reflexiones y acciones en cuanto a nuestra libertad para comunicarnos y hacer permanecer la palabra de los pueblos.

Declaramos

Que ratificamos los acuerdos y resultados de los congresos anteriores y las reuniones de comunicadores de los pueblos originarios para la reforma de Ley de Radio y Televisión, la Ley de Telecomunicaciones, y suscribimos los acuerdos que se han generado, principalmente en los Congresos Nacionales de Comunicación Indígena, en la Cumbre Continental de Comunicación indígena del Abya Yala del 2010, para hacer valer nuestros derechos a la información y comunicación,

 Que La comunicación indígena es un ejercicio social y un derecho inherente de nuestra palabra con autonomía, en sus diversas manifestaciones y posibilidades de difusión, a la que los pueblos originarios damos forma y objetivo de acuerdo a las relaciones que mantenemos tanto al interior de nuestros pueblos y comunidades como con otras sociedades y entidades públicas.

 Así mismo, reconocemos la multiculturalidad y el plurilingüismo que conforma nuestro país, como punto de partida para establecer estrategias que fortalezcan y revaloren la cultura y lengua de nuestros pueblos y comunidades, retomando los puntos de acuerdo que en este cuarto congreso se han generado.

 Que con el fin de fortalecer la comunicación indígena en México en hermandad con los Pueblos Indígenas del mundo, nos hemos articulado a un proceso continental que cada día cobra más fuerza a través de la Cumbre Continental de Comunicación Indígena iniciada en el Cauca Colombia en noviembre de 2010.

 Que Los comunicadores indígenas seguiremos impulsando propuestas de ley para hacer valer el derecho de la comunicación.

PRONUNCIAMOS:

1. Considerando los hechos de violencia contra las radios comunitarias, comunicadores indígenas en diferentes partes del país, exigimos al gobierno federal, que detenga las agresiones y haga valer el derecho a libertad de expresión.

2. Demandamos a la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, incorpore una comisión de este Congreso Nacional de Comunicación indígena como integrante del Consejo Consultivo de la CDI


3. En cuanto a la política de comunicación institucional o pública, se deben abrir espacios para la participación de las comunidades, de tal forma que el indígena y sus organizaciones sean los representantes de su propia cultura, sin necesidad de intermediarios o mediadores.

4. Nos pronunciamos a favor del reconocimiento de la radiodifusión comunitaria que ha hecho el Instituto Federal Electoral (IFE) en su reglamento en materia de medios.

5. Exigimos el respeto y expresamos nuestro apoyo y total respaldo a los comunicadores de Cherán dada la importante labor que realizan en la situación de violencia que vive su pueblo

6. Dado que en el 2012, viviremos un proceso electoral para el cambio del ejecutivo federal, es necesario que los pueblos indígenas exijamos la inclusión de propuestas y acciones que respondan al desarrollo propio de los pueblos, incluyendo ahí a la comunicación indígena.

7. Exigimos el respaldo de las políticas públicas para la atención a los pueblos indígenas, en esta tarea, los comunicadores indígenas seremos un medio para generar e informar de las propuestas y exigencias para los gobiernos estatales y los congresos locales.

8. Los comunicadores indígenas reafirmamos el compromiso del respeto y valoración a la diversidad cultural y lingüística, mismos que seremos responsables de consolidar.

9. Refrendamos el compromiso obtenido en Colombia del 2010, para ser sede de la II Cumbre Continental de Comunicación indígena del Abya Yala en 2013, en Tlahuitoltepec, Oaxaca, de la que todos los comunicadores indígenas seremos parte en su organización y ejecución.

10. Acordamos que el Plan Nacional de Comunicación Indígena aprobado por este Congreso, será el eje rector para consolidar los procesos organizativos de la comunicación indígena, y sus acciones trabajarán para generar el ejercicio de la comunicación y hacer valer nuestros derechos. Por ello exigimos nuestro derecho a que dicho plan sea considerado por las instancias correspondientes.

11. La Comisión de Seguimiento será el mecanismo articulador para la búsqueda de espacios donde se exija, proponga y hagan valer los derechos de la comunicación y la ejecución del Plan Nacional.

12. Nos unimos a la celebración del 2012 como Año Internacional de la Comunicación Indígena e invitamos a los compañeros de los medios comunitarios, públicos y concesionados y a toda la población a unirse a los trabajos en el marco de este importante acontecimiento, buscando que contribuyamos juntos a crear condiciones favorables para la libre comunicación de los pueblos.

13. Nos solidarizamos con los pueblos hermanos del Cauca, Colombia que viven crecientes ataques y agresiones por parte del ejército y grupos paramilitares y exigimos al Gobierno de Colombia resguarde su seguridad sin violentar su autonomía. Demandamos de los organismos internacionales atención y vigilancia del respeto a los derechos indígenas en Colombia y la protección de los comunicadores indígenas que han sido amenazados, miembros de la RED AMCIC.

14. Respaldamos y apoyamos las luchas que sostienen los pueblos indígenas hermanos del continente en los diversos países, como lo son la lucha del Pueblo Mapuche en Chile y Argentina, de la Nación Qom en Argentina y ratificamos nuestro compromiso de seguirnos articulando para fortalecer nuestros caminos y avanzar juntos en la libre determinación de nuestros pueblos.

15. A todos los organismos nacionales e internacionales estar atento al seguimiento a los acuerdos establecidos en este cuarto congreso.

A los comunicadores indígenas participantes en este congreso, les pedimos asumir estos compromisos que estamos seguros impactarán positivamente en la comunicación indígena y la fortalecerán para estar al servicio de los pueblos y comunidades indígenas de México y el pueblo.

Lo suscrito por nosotros es nuestra palabra y es un documento con valor moral y cultural para todos los asistentes a este Congreso, quienes llevaremos este mensaje a nuestros pueblos, para que ellos del fuerza a nuestras tareas y a nuestra lucha por el derecho a la comunicación indígena.

Dado y aprobado en Ajalpan-Puebla, México, a los 3, 4 y 5 días de agosto del 2011

lunes, 8 de agosto de 2011

"Existimos porque el gobierno no hace su trabajo"

Más pueblos indígenas de Guerrero y Michoacán organizan autodefensa


Aplican sistema basado en en sus tradiciones; "existimos porque el gobierno no hace su trabajo".


Gloria Muñoz Ramírez


La Jornada, 07 de agosto



Cherán y Ostula, Mich., y San Luis Acatlán, Gro. Cansados de los asaltos, robos y violaciones en La Montaña y la Costa Chica de Guerrero, de la tala de los bosques y de la delincuencia organizada en Cherán, así como de la invasión a su territorio en Ostula, miles de indígenas de estos pueblos decidieron valerse por sí mismos y organizar su autodefensa.


Con historias y dinámicas distintas, los comuneros de Cherán, en la meseta purépecha; los nahuas de Ostula, en el litoral del Pacífico michoacano, y los mixtecos, nahuas y mestizos de La Montaña y Costa Chica de Guerrero, reivindican sus sistemas de seguridad tradicionales y tienen en sus manos la vigilancia de sus comunidades.



Mientras en Ostula y Cherán los pueblos –al margen del gobierno– se hacen cargo de la vigilancia local, en Guerrero 65 comunidades tienen, además de los cuerpos de seguridad, un sistema de impartición de justicia propio basado en la reeducación.



Representantes entrevistados en sus respectivas sedes coinciden en que ninguna de estas experiencias corresponde a grupos armados contra el gobierno, pero sí reflejan la falta de justicia y de seguridad en sus zonas. En una palabra, existimos porque el gobierno no hace su trabajo, afirma Pablo Guzmán, uno de los nueve coordinadores de la policía comunitaria de Guerrero.


No es casual que los tres casos se lleven a cabo en comunidades indígenas. Son los pueblos indios de México los que están ofreciendo una alternativa para el país, señalan pobladores de Cherán entrevistados en la casa comunal, en el mismo inmueble que anteriormente albergó la presidencia municipal, hoy recuperada por los pobladores.



El reto actual, además de la seguridad interna, son los megaproyectos que intentan despojarlos de su territorio. La amenaza en Ostula –explica el jefe de Tenencia– es la construcción de la supercarretera Coahuayana-Lázaro Cárdenas y el Plan Regional para el Desarrollo Turístico Integral de la costa de Michoacán. Un puerto, hoteles y demás planes inmobiliarios están contemplados para esta región; mientras en Cherán es la riqueza de sus bosques la que está en juego, donde los talamontes son los que se han beneficiado. En La Montaña de Guerrero, por su parte, la amenaza actual al territorio viene de los proyectos mineros de origen inglés y canadiense.



Las recientes intimidaciones, los levantones y homicidios de que han sido víctimas los comuneros de Ostula y Cherán los obligan a permanecer en el anonimato. Acceden a las entrevistas y acompañan el recorrido por sus poblados pero piden no dar sus nombres. Los de la policía comunitaria de Guerrero sí se identifican, pues aunque tienen órdenes de aprehensión en su contra, su situación actual es distinta.



Ostula: De aquí nadie nos saca



El 29 de junio de 2009, los nahuas de Ostula recuperaron más de mil hectáreas de tierras, montes y playas que durante más de 40 años estuvieron en manos de pequeños propietarios de La Placita. Desde ese momento esas tierras llevan el nombre de Xayakalan.



Pudimos recuperar nuestras tierras, señala El Trompas, uno de los responsables de la seguridad, gracias a que todos le entramos a reorganizar nuestra policía tradicional. Ahora, de aquí no nos vamos; para eso tenemos nuestra policía.



El paraje de Xayakalan está destruido. Una playa tapizada de palmeras y cocos en el piso, los techos de las palapas hechos pedazos, enormes troncos encima de lo que hasta poco fueron casitas, cientos de árboles de tamarindo arrancados desde la raíz, casas de adobe sin techo y con enormes boquetes en las paredes, un jardín de niños del que, literalmente, sólo queda un palo, dan cuenta del paso del huracán Beatriz, que en junio pasado azotó a esta comunidad de la costa michoacana.



Poco más de dos años después de haber recuperado estas tierras, El Trompas asegura: todos aquí seguimos puestos. Si el huracán no nos sacó, menos el gobierno.



Junto con otro grupo de indígenas explica que la policía comunitaria de Ostula está conformada por cerca de 500 integrantes y su función es resguardar el perímetro de las tierras en conflicto. No están –insisten– para enfrentar a la delincuencia organizada, para desarmar a nadie ni para intervenir en otras cosas; sólo para cuidar el territorio que nos pertenece.



Una característica común en Ostula, Cherán y los poblados de Guerrero es que ninguno de sus policías recibe sueldo ni retribución alguna. En Cherán y en Ostula no tienen uniforme ni distintivos, mientras en Guerrero cuentan hasta con credenciales y modestas camisetas y gorras con el emblema de la policía comunitaria de Guerrero, que está por cumplir 16 años de existencia; la de Ostula tiene dos años y la de Cherán sólo cuatro meses de haber sido reactivada, aunque en realidad, coinciden todos, lo que se está poniendo en práctica es una organización basada en sus sistemas normativos tradicionales. Nada nuevo.



Ostula es una de las tres comunidades nahuas del litoral del Pacífico michoacano. Las otras dos son Pómaro y Coire. Juntas poseen más de 200 mil hectáreas de territorio dentro de la costa y los montes de la Sierra Madre del Sur hasta Guerrero y Oaxaca. En las más de mil hectáreas de Xayakalan actualmente habitan unas 250 personas pertenecientes a 40 familias. Este es el territorio vigilado.



En ocasión de su segundo aniversario, denunciaron el asesinato de 26 comuneros, cuatro desaparecidos, decenas de viudas y huérfanos y cientos de desplazados. Pero hoy, señalan, la situación está más tranquila.



El pasado 20 de julio, la asamblea general decidió no participar en las elecciones estatales de Michoacán, previstas para el próximo 13 de noviembre. Los partidos políticos, cuando andan queriendo el puesto, te platican bonito, pero después ni te conocen. Todo está por demás con ellos y aquí no entran, finalizan los entrevistados bajo una palapa semidestruida en Xayakalan.



No volvemos a entregar nuestra seguridad



En otro lado de Michoacán, en el corazón de la meseta purépecha, la cotidianidad de la comunidad de Cherán cambió radicalmente a partir del pasado 15 de abril, fecha en que decidieron reactivar la autodefensa de un pueblo asolado por los talamontes que casi terminan con sus bosques.



Han pasado casi cuatro meses desde que los pobladores decidieron prácticamente encerrarse en su comunidad. Instalaron barricadas en todos los accesos y en las noches cerca de 200 fogatas alumbran la vigilancia de un pueblo entero que se cuida a sí mismo. Al igual que en la comunidad nahua de Ostula, las armas son más simbólicas que otra cosa: machetes, palos, hachas y una que otra escopeta de cacería.



El movimiento empezó cuando, cansados de la tala clandestina de sus bosques, decidieron enfrentar a quienes saquean la madera desde hace tres años. Los pobladores denuncian que los talamontes, armados hasta los dientes, hasta el momento han destruido totalmente más de 15 mil hectáreas (80 por ciento del bosque de 20 mil hectáreas).



A partir de que la seguridad está en sus manos, los delitos al interior han bajado hasta en 90 por ciento. No han logrado abatir por completo la tala, pero también la han mermado de manera considerable. Asimismo, en sólo tres meses consiguieron reducir más de 50 por ciento el alcoholismo en la comunidad.



Actualmente está prohibida la propaganda electoral. Ni los autos ni las casas pueden exhibir pancartas o calcomanías de un partido político, y si los candidatos intentan entrar lo consideramos un acto de provocación.



La ronda tradicional está a cargo de la seguridad de los más de 20 mil pobladores, pero es más interna que externa, pues no podemos competir con las armas que trae la delincuencia organizada.



La comunidad tiene ley seca desde que empezó la movilización, por lo que una de las tareas de la ronda es vigilar el orden y amonestar o detener a quienes ingieren bebidas alcohólicas: si un compañero se emborracha y es la primera vez que lo agarramos, lo exhortamos a que ya no lo haga. La segunda vez se le castiga con trabajos comunitarios, como la limpieza de las barricadas o de las fogatas. Y la tercera vez se le manda obligatoriamente a rehabilitarse en Alcohólicos Anónimos. Todo esto por decisión de la asamblea.



Independientemente de lo que ocurra en el futuro –señalan–, el proceso que iniciamos ya no tiene regreso.



Nosotros ya no volvemos a entregar nuestra seguridad interna al gobierno.



Una de las experiencias autónomas más notables en cuanto a sistemas de impartición de justicia (fuera de Chiapas), la protagonizan 65 comunidades de la Costa Chica y La Montaña de Guerrero, que desde hace casi 16 años se hacen cargo de su seguridad, disminuyendo la delincuencia hasta en 90 por ciento.



Juan González Rojas, fundador de la policía comunitaria y su primer coordinador, recuerda la región azotada por innumerables delitos, con la indiferencia y/o complicidad de los gobiernos en turno. Homicidios, abigeatos, asaltos en carreteras y violaciones de mujeres eran comunes en la zona, hasta que el pueblo de Santa Cruz del Rincón se cansó y se juntó para ver qué hacía para defenderse, y así empezó la policía comunitaria.



Al gobierno –recuerda uno de los fundadores– no le gustó la idea, pero les dijimos que no íbamos a negociar, sino a informar lo que estábamos haciendo. Entonces, nos dio un ultimátum para que nos desarmáramos. Les dijimos que no éramos un grupo armado para enfrentarlos, sino para coadyuvar en la seguridad de la población.



Empezaron aproximadamente 10 comunidades, y 16 años después son 65, cada una con su propio grupo de policías. En total cuentan con alrededor de 600 policías para una población de 100 mil habitantes de 11 municipios.



Pablo Guzmán, uno de los nueve coordinadores actuales, explica: ya no se trata sólo de detener delincuentes ni sólo de impartir justicia y reeducarlos, sino de ir al fondo de los problemas, pues nada resolvemos si recibimos denuncias todo el día, lo que debemos atacar es el origen de las mismas, como el alcoholismo, el desempleo, la descomposición familiar, la falta de educación, etcétera. Y en eso están.



Su relación actual con el gobierno, con todo y las órdenes de aprehensión en su contra, es de no enfrentarnos, pues no le disputamos el poder. Sólo que nos dejen trabajar en paz



Felícitas Martínez Solano fue la primera mujer dentro de la policía comunitaria. Es coordinadora regional y señala que en estos 16 años las mujeres han sido invisibles. No ha sido fácil su inclusión, pero ya no es lo mismo que antes, afirma.





lunes, 1 de agosto de 2011

Brasil: Olimpiadas, reasentamientos y desalojos...



Cuenta regresiva para las Olimpíadas.
O ¿para el desalojo en Brasil?
Robo a los desposeídos
Son familias que, a diferencia de todo el mundo, no esperan el inicio de los mega eventos deportivos y tampoco ansían una ola en los estadios de fútbol, que nunca tuvieron un gusto tan amargo.
TEXTO: TATIANA LIMA
TRADUCCIÓN: JOANA MONCAU
FOTOS: TATIANA LIMA Y AGENCIA NÚCLEO PIRATININGA DE COMUNICAÇÃO
Fuente: Desinformémonos

Río de Janeiro, Brasil. La elección de Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos fue motivo para que el alcalde Eduardo Paes decretara el expediente facultativo en la ciudad, con la intención de garantizar playa llena y un espectáculo de imágenes para las agencias internacionales. El apoyo de la población local a la realización de los Juegos Olímpicos en la ciudad debería parecer irrefutable. Con sol, samba y fiesta en las arenas de Copacabana, el clima de carnaval se fortaleció y la población hizo su parte conmemorando ampliamente la victoria de Río de Janeiro como ciudad sede de los Juegos Olímpicos del 2016.

Una alegría distinta a la realidad diaria de mujeres, hombres y niños de poblaciones pobres que son amenazadas de remoción por la alcaldía de Río de Janeiro. Son familias que, a diferencia de todo el mundo, no esperan el inicio de los mega eventos y tampoco ansían una ola en los estadios de fútbol, que nunca tuvieron un gusto tan amargo. Sus casas están en el trayecto de intervenciones urbanísticas que serán realizadas para construir las sede del Mundial (2014) y las Olimpíadas. Está prevista la remoción de 130 favelas antes de las Olimpíadas para la construcción de tres grandes vías: Transcarioca, Transoeste y Transolímpica.

Por esta causa, 50 mujeres se dirigen una mañana lluviosa al Aeropuerto Internacional del Río de Janeiro, para protestar en contra de los despojos en comunidades pobres de la ciudad. Vestidas de rojo –en sus playeras se leía el mensaje: Ciudad ¿para quién?– las manifestantes denunciaban las acciones del poder público que califican como “limpieza social”.

En el acto nombrado “Mujeres en contra el apartheid social de los mega eventos”, no se intimidaron por la poca atención de los pasajeros de la sala de desembarque internacional del aeropuerto. “Estamos aquí para llamar la atención de la sociedad sobre la discriminación del alcalde a los pobres. Yo vivo hace más de 40 años en el área de la Barra de Tijuca. Somos mujeres que tenemos hijos, nietos y bisnietos ahí. Llegamos antes que los ricos y de los hijos de la clase media. ¿Por qué soy yo quien tiene de salir?”, cuestiona Vera, una habitante de la comunidad de Villa Autódromo, sin importarle que un ejecutivo se reía de la manifestación mientras tomaba su café.

En total, activistas contabilizan dos mil 92 personas expulsadas de sus casas; tan sólo en Río de Janeiro, suman un total de 523 familias. Ante tantas remociones, activistas sociales dispusieron de un contador de despojos en internet para denunciar las expulsiones. “Los funcionarios de la alcaldía están derrumbando las casas en la madrugada, a las dos de la mañana para que la gente no pueda llamar a los medios de comunicación”, contó Vera.

El robo del derecho a la vivienda

Las comunidades de Restinga, Vila Recreio II y Vila Harmonia, con el apoyo de la Red de Comunidades y Movimientos en Contra la Violencia, de la Pastoral de Favelas y del Consejo Popular, ya hicieron una denuncia de la situación a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (OEA). En el documento señalan que a nombre de los mega eventos deportivos la esfera pública ha violado derechos sociales recurriendo a prácticas de despojos forzados para realizar intervenciones urbanísticas que hieren las legislaciones de planeamiento urbano y ambiental. De modo sistemático, según la denuncia, el poder municipal falta a la transparencia pública y niega la participación de la población en las decisiones referentes a los reasentamientos.

La alcaldía alega que no hay modo de ejecutar las obras sin que se realice la transferencia de las familias. Entre los principales motivos de las protestas están la falta de preocupación por evaluar los impactos de las remociones para los afectados y el hecho de que no hay alternativas para el trayecto de las obras, además de la falta de respeto en los procedimientos previos a las reubicaciones de las comunidades.

Lo que para el poder público es un simple “reasentamiento”, para las familias es una mudanza total de las formas de vida y del acceso, aunque precario, a los derechos. Si la remoción en sí es ya algo grave, la “remoción sumaria” es todavía peor, ya que se caracteriza por el despojo forzado, sin ningún diálogo o información a las personas afectadas. Los reasentamientos realizados por la alcaldía de Río de Janeiro, se encuentran justamente en este último tipo de remoción.

La denuncia también fue realizada por la propia relatora de la ONU sobre el derecho a la vivienda adecuada, Raquel Rolnik. En su blog, la relatora clasificó como “un abuso de poder y un verdadero estado de excepción” las remociones “sumarias” ocurridas en la comunidad de Vila Harmonia, en el Recreio de los Bandeirantes, en la zona oeste do Río de Janeiro. “Muchos describen las escenas como las de una batalla: ropas, objetos personales, maletas, todo tirado en el suelo, en la orilla de la vía por donde transitan continuamente camiones, automóviles y, ahora, personas sin un lugar a dónde ir o volver”, sigue.

Según relatos de habitantes de Vila Harmonia hechos a defensores públicos del Núcleo de Tierras y Habitación (NUTH) de la Defensoría Pública del Estado de Río de Janeiro, durante la madrugada del 18 de diciembre del 2010, policías irrumpieran en las casas expulsando a las familias y amenazando a todos con llevarlos a prisión. El manifiesto publicado en el “blog Pela Moradia” describe esta situación desoladora: “Personas desorientadas, ofendidas en su dignidad de seres humanos, le robaron uno de los derechos más fundamentales: la vivienda”.

Una de las habitantes removidas, mencionó a los defensores públicos que esa acción de la alcaldía obligó a los familiares a separarse, pues fueron forzados a pasar la noche en distintos lugares. Otra habitante, que se mantiene firme en la resistencia a la remoción, dijo estar sintiéndose impotente al “ver un amigo en el suelo, necesitado de ayuda y la alcaldía pasando por encima de él en nombre de lo que ellos llaman progreso”.

Además, de acuerdo con la defensora pública del NUTH, Adriana Brito, que acompaña el caso de diversas comunidades, la alcaldía ya dejó claro que no está abierta a cualquier negociación. “Los habitantes no tienen acceso al proyecto y, aun cuando la Defensoría Pública pida el proyecto de las obras, le niegan la información. La presión psicológica en la comunidad es intensa”, cuenta.

De hecho, con tractores, policías y funcionarios del gobierno frente a sus casas, las familias se sienten presionadas y terminan por aceptar devaluadas indemnizaciones. O, peor, ser reubicadas en una vivienda popular ubicada muy lejos del área en que vivían y tenían raíces.

El la mayoría de los casos, el departamento ofrecido por la alcaldía es subsidiado por el programa federal de Habitación “Mi casa, mi vida”. El sistema de contrato utilizado, entretanto, apenas otorga la propiedad del departamento al contratante cuando éste termina de sufragar todos los pagos previstos. En la práctica, las familias salen de sus casas y asumen una deuda de años con la Caixa Econômica Federal (uno de los bancos públicos brasileños). Además, con el bajo valor de la parcela (50 mil reales, aproximadamente 30 mil dólares), muchas familias no tienen cómo pagar o ni siquiera saben que hay una deuda por ser pagada.

“La alcaldía quiere pasar el tractor, no le importa cómo”, dice defensora pública

Uno de los grandes argumentos de la alcaldía es calificar a las comunidades pobres de invasoras y de ocupar irregularmente el suelo, pues muchas no poseen el registro del inmueble. Sin embargo, como destaca Raquel Rolnik, el derecho a la vivienda está garantizado y figura jurídicamente en la Constitución Federal de 1988, así como en el Plan Director de las Ciudades, reconocido por el Ministerio de las Ciudades.

Para la relatora de la ONU, “es una arbitrariedad la acusación de la alcaldía de que las personas son invasoras”. Ella destaca que Brasil es signatario de legislaciones internacionales que establecen una serie de procedimientos para la transferencia de las familias en caso de obras de infraestructura y de urbanización. “Existen protocolos a seguir que no están siendo cumplidos. Además de eso, la integridad de las personas no puede ser violada, independientemente de tener o no el título o documentación formal relacionados a su casa o tierra”, destaca.

De acuerdo a la defensora pública del NUTH el proceso de remoción no es transparente. “La alcaldía entra con acciones de despojo y cuando logramos evitar el barrido de las demoliciones, se recurre a todos los mecanismos para derrumbarlas. En el mismo instante que lo logran ya tienen un equipo allá en la comunidad para demoler las casas, es casi automático”, explica Adriana Brito.

Tanto las leyes municipales de la ciudad de Río de Janeiro, como las de ese estado, determinan que la remoción de moradores debe ser realizada apenas corra riesgo una vida. Además, exigen la participación de la comunidad interesada y de las entidades representativas en el análisis y definición de las soluciones, ya sea el asentamiento en localidades próximas a los lugares de la vivienda o del trabajo, o, en caso necesario, el desplazamiento.

No se están cumpliendo esas leyes. De hecho, la Secretaría Municipal de Habitación no ha negociado de forma colectiva y tampoco discutido una solución para la transferencia de la comunidad junto a los habitantes.

Según la legislación, la alcaldía también tendría la obligación de conceder un plazo para que las familias desocupen la región después de la notificación da remoción. Sin embargo, no es esa la postura adoptada. En un documento expedido por la alcaldía para el desalojo en la Comunidad Vila Harmonia, en octubre del 2010, la alcaldía establece un plazo de “cero” días para la salida de los moradores a partir del recibimiento del oficio. En otro documento emitido para la misma comunidad, los habitantes son notificados de que deben dejar sus casas inmediatamente. Sobre ese tipo de postura, Adriana Brito es enfática: “La alcaldía quiere pasar con el tractor, no importa cómo”.

En la denuncia hecha a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, uno de los casos que más llamó la atención fue el de Francisca, habitante de la Vila Recreio II. Como muchos en esta comunidad, Francisca vivía al fondo de su casa y al frente tenía un comercio, una pequeña tienda que era su fuente de ingresos. Un día después de la demolición de su negocio, en un intento desesperado por evitar que derrumbasen también su casa, estuvo amarrada durante horas en el portón de entrada para impedir el paso. Finalmente, aceptó salir y mirar la demolición. Corría el 17 de diciembre, Francisca se quedó en la calle con todos sus productos de trabajo y sin ninguna protección. En la alcaldía, según la denuncia enviada a la OEA, cuando ella fue recibir el dinero de la indemnización la obligaron a firmar un papel, donde renunciaba a cualquier derecho de protestar por el valor del pago.

Cabe destacar que en las acciones de despojo, la Secretaría Municipal de Habitación no acepta negociar indemnizaciones para los pequeños comercios de los moradores, como era la tienda de Francisca. Y, según Adriana Brito, las indemnizaciones pagadas por la alcaldía se calculan apenas por las mejoras, sin tomar en cuenta el valor inmobiliario del local en que se ubica la comunidad. Raquel Rolnik señala para la ilegalidad de dicho procedimiento: “Los moradores tienen derecho de recibir una indemnización de acuerdo al valor financiero e inmobiliario real y relativo a la localidad de las residencias, además de las mejoras”.

La defensora pública llegó incluso a cuestionar el valor de las indemnizaciones en reunión con el secretario municipal de Habitación, Jorge Bittar. Para Adriana Brito, el valor mínimo de la indemnización tendría que ser igual a lo valor del departamento popular del programa “Mi casa, mi vida”, a donde la alcaldía reenvía a las familias que aceptan ser removidas. El valor del inmueble es de 50 mil reales (30 mil dólares). Mientras las indemnizaciones pagadas por la alcaldía varían entre tres mil reales (mil 800 dólares) y quince mil reales (nueve mil dólares).

Tras bambalinas: la especulación inmobiliaria

La Villa Autódromo es una de las comunidades ubicadas en la zona oeste, Barra da Tijuca, región que, a lo largo de veinte años, alcanzó una fuerte expansión inmobiliaria. Una mirada más atenta a esta comunidad amenazada de remoción nos ayuda a entender por qué las comunidades de esa región son las que más han sufrido con los despojos forzados. También ayuda a contestar una simple pregunta: al fin y al cabo, ¿quién gana y quién pierde con el proceso de construcción del Mundial y de las Olimpiadas?

La comunidad de Villa Autódromo fue fundada hace más de 40 años por pescadores que vivían a la orilla de la Laguna de la Barra, que se juntaron a los caseros que allí vivían con sus familias. En el periodo de construcción del Autódromo, la región comenzó a ser poblada por emigrantes y desempleados que buscaban trabajo en las obras que entonces se estaban realizando. Más tarde, la región recibió a universitarios, maestros y servidores públicos.

Fue esa red social mixta la que garantizó las condiciones de vida en la comunidad con un sistema de “mutirões”. Eran los propios habitantes quienes construían, no sólo sus casas, sino todo el espacio urbano, incluyendo calles, red de distribución del agua, sistema sanitario y espacios de convivencia, como cancha de fútbol, iglesia y la sede de la Asociación de Moradores, Pescadores y Amigos de Villa Autódromo (Ampava). La maestra Inalva Mendes, una de las moradoras más antiguas de la comunidad, recuerda: “Había un vecino que tenía una combi, hacíamos compras todos juntos porque era el único carro de la comunidad”.

De hecho, la organización social de Villa Autódromo llama la atención. La conciencia de que la tierra no es mercancía nace de la necesidad, pero también de la inspiración en los movimientos sociales del campo y de la ciudad, de toda la América Latina. El estatuto de la Ampava, por ejemplo, fue fundamentado en el estatuto de barrio de Cuba.

Con el avance de la urbanización, la ciudad descubrió los placeres de la Barra da Tijuca. Como consecuencia, llegó el modelo de ciudad de los departamentos y condominios de lujo que acarreó la elevación en los precios de los terrenos de la región, cercados por mata, mar y lagunas. Comenzaron entonces las amenazas de remoción en la comunidad de Villa Autódromo.

La primera remoción ocurrió en 1992, cuando el municipio de Río de Janeiro alegó “daño estético y ambiental” en una acción judicial que pedía la retirada total de la comunidad. En la época, la Barra da Tijuca ya despuntaba como el nuevo centro para emprendimientos inmobiliarios, comerciales y deportivos, exigiendo, como bien tradujo el procurador del municipio, una nueva “estética”, en la cual los pobres no estaban incluidos.

La Villa Autódromo se organizó. Como respuesta a la tentativa de expulsión en 1994, logró integrarse al programa de regularización agraria. Con eso, el estado, que es el propietario de la tierra, reconocía a la Villa el derecho de uso del área para vivienda y le daba concesión de posesión por 40 años. El gobierno estatal que se siguió, postergó la concesión de posesión por 99 años más. Al mismo tiempo, los moradores de Villa Autódromo articularon su defensa jurídica para impedir la remoción judicial de las casas, demostrando la fragilidad de los argumentos municipales en un litigio que se arrastra hasta hoy.

Pasaron años hasta la llegada de los Juegos Panamericanos y, con ello, las nuevas amenazas de despojos, en el 2007. Nuevamente, la alcaldía no logró remover a los habitantes, que se organizaron jurídicamente e impidieran la remoción de las casas. Ahora, desde el anuncio de Río como ciudad sede de los Juegos Olímpicos, el poder público retoma el intento de remoción de los habitantes del lugar. Primero, con la disculpa de que necesita el terreno para la construcción del Centro de Medios para el evento. Después, con la transferencia de esa instalación para la zona portuaria de la ciudad, el gobierno afirmó que el área donde se localiza la comunidad sería utilizada como “espacio de seguridad”, destinado a garantizar la seguridad de los atletas y periodistas que circulasen por los equipamientos deportivos. Finalmente, la alcaldía alegó que el área no era apropiada para la urbanización.

Sin embargo, ante la escasez de argumentos para la remoción de los moradores, el mismo proceso que acusaba a la comunidad de “daño estético” y destrucción del medio ambiente resurgió. Con base en esos argumentos, el pasado 16 de febrero, la jueza Cristiana Aparecida de Souza determinó la remoción de parte de la comunidad de Vila Autódromo, decisión que afectará principalmente a las personas que viven cerca de la Laguna de Jacarepaguá. Según informaciones de la Defensora Pública, cabe el recurso a la sentencia.

Sobre la determinación de la jueza, Raquel Rolnik es enfática: “Jurídicamente es absolutamente lamentable que una jueza brasileña desconozca la Constitución del proprio país y de los tratados internacionales que Brasil ratificó. Es una decisión que no respeta el derecho constitucional a la vivienda”. Y concluye: “Es para desconfiar, que en nombre de los eventos deportivos sean juzgadas de modo positivo las remociones de comunidades pobres en asentamientos en áreas de lagunas. No estoy segura de que la jueza sepa, pero casi toda la región de Barra da Tijuca es de laguna y hay muchos condominios que circundan sus márgenes. Entonces, se trata de una decisión discriminatoria”.

Existen diversos conjuntos inmobiliarios vecinos a la Villa Autódromo e inmunes a las políticas de remoción. Uno de ellos es el Condominio Río 2, construido en el 2007 y ya habitado. También existe un conjunto de habitación para funcionarios de la aeronáutica, que cuenta incluso con casas a la orilla de la laguna. Además, hay también un gran proyecto que está en la fase inicial de construcción: el Condominio Cidade Jardim.

En la publicidad promocional del Cidade Jardim ofrecen, para aquellos que decidan residir allí, un árbol con el nombre de la familia del nuevo propietario grabado en ella. Esta sería apenas una muestra del perfil atribuido al condominio: el de la responsabilidad socio-ambiental. “Comportamiento social, colecta selectiva, reutilización del agua, sólo sirve para ellos, para la clase media y para los ricos. Este discurso no se aplica a los pobres, porque para el gobierno nosotros no somos portadores de derechos”, comenta Inalva Mendes. Un departamento de dos cuartos en dicho Condominio cuesta cerca de 270 mil reales (unos 163 mil dólares). Los departamentos de tres cuartos llegan a valer 510 mil reales (307 mil dólares).

El actual alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, intenta retirar la comunidad de Villa Autódromo de la región de la colonia de Barra da Tijuca desde 1993, cuando era subalcalde de la región. Desde entonces existe la acción civil pública en contra los moradores, la misma que ahora amenaza la comunidad.

En Villa Autódromo viven cerca de 60 pescadores profesionales reconocidos por organismos oficiales. Los habitantes preservan el libro de registro que confirma que fueron realizados cursos de preservación ambiental ofrecidos por oficiales de la Marinea Brasileña a los moradores. Además de eso, ellos tienen permiso para realizar la actividad de acuicultura. La comunidad creció y hoy hay allí más de 900 familias.

La remoción de Villa Autódromo transgrede la legislación brasileña y la mayoría de los principios y compromisos internacionales adoptados por Brasil sobre la efectividad de los derechos de la ciudad. De la Constitución Federal al Estatuto de la Ciudad, de la Agenda Habitat a las observaciones generales de la ONU sobre el Tratado de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, pasando por la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad elaborada por los movimientos sociales, es posible encontrar fundamentos para un total rechazo al “reasentamiento” que pretenden realizar en Villa Autódromo.

lunes, 18 de julio de 2011

Ciudades Rurales: Represión y Homologación de la existencia



El espejismo de las “ciudades rurales”

17 de julio de 2011

Aurelio Morales Posselt*

Fuente: Contralínea 242 / 17 de julio de 2011


La autosustentabilidad es un término rimbombante que cobra fuerza en el moderno desarrollo urbano y que actualmente es bandera del discurso político-social en la lucha contra la pobreza, sobre todo en las zonas con altos índices de marginalidad. Es el caso, por ejemplo, de las “ciudades rurales autosustentables” (al respecto, leer el informe Caracoles Anegados, en www.espora.org/limeddh), proyecto de desarrollo social concretado en Chiapas y ya programado en Puebla. Con este tipo de obras, que pronto comenzarán a replicarse en otros estados de la república, se pretende formalmente cumplir con los Objetivos del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas para la erradicación de la pobreza extrema.


El principal argumento de estas “ciudades rurales” es que contribuyen a eliminar la pobreza porque abaten la dispersión de las poblaciones campesinas: mediante estos proyectos se pretende reunir en una gran comunidad a los habitantes disgregados en pequeñas comunidades de apenas unas cuantas familias. Esta agrupación permitiría supuestamente llevar agua corriente, luz eléctrica, teléfono, pavimentación, colegios y clínicas a estas personas. Y no sólo eso. También se presenta a estos proyectos como “autosustentables”.


Sin embargo, no hay claridad sobre lo que el término autosustentable significa en el contexto de la lucha contra la pobreza. Carlos González, politólogo del Colegio de México, en su ensayo Es el desarrollo sustentable, estúpido, da justo en el clavo sobre la opacidad de este tema: un error común en las políticas públicas es utilizar el adjetivo “sustentable” como sinónimo de “ecológico”.


“La sustentabilidad no se reduce a los factores ambientales –indica–. La sustentabilidad de un desarrollo depende, por ejemplo, de la capacidad de identificar las tendencias y el potencial del desarrollo económico de la sociedad en cuestión, pero también de establecer políticas laborales y de mercado que logren una equitativa distribución de la riqueza. Sin estabilidad social, el desarrollo no es sustentable. El crecimiento económico, el incremento en la inversión, incluso el aumento en los índices de empleo, no garantizan la estabilidad y paz social necesaria para un desarrollo progresivo y sustentable si al tamaño de una economía se le oponen altos índices de desigualdad […]. De lo contrario, veremos una progresiva proliferación de discursos populistas en los que –atinadamente en el peor de los casos y sin fundamento en muchos otros– se acusa el enriquecimiento de unos cuantos a costa de otros y se fortalecen esquemas económicos y de bienestar social proteccionistas, conservadores e ineficientes.”


Ahora bien, desde una óptica de derechos humanos es necesario agregar una consideración más al concepto de sustentabilidad y esta es la necesidad de respetar e incluir los derechos sociales y los derechos de los pueblos en los proyectos de desarrollo. De entre estos, además del derecho a la vida digna, el de ser consultados y el de que se respeten sus usos y costumbres. Si un proyecto de desarrollo sustentable, como el caso de las “ciudades rurales”, no considera estos derechos, se le estará condenando al fracaso en su ya mencionado objetivo primordial: el desarrollo humano.

Respetar los derechos de los pueblos –considerado como un conjunto de personas en un espacio cultural-social-político-geográfico determinado, sean o no pueblos indígenas, sean o no culturalmente homogéneos, sean o no constitucionalmente autónomos–, significa respetar su idiosincrasia, sus formas de vida; significa reconocer que pueden, y suelen, tener una cosmología propia y un entendimiento de la vida diferente al nuestro o al de quienes deciden las políticas públicas. La sustentabilidad debe basarse en el profundo reconocimiento de la multiculturalidad de los pueblos, en su respeto y en la voluntad de entenderlos.


Ya basta de querer salvar al campesino, al indígena, de sí mismo. No se puede seguir diciendo que lo que se decide por ellos aunque no estén de acuerdo “es por su bien, que ya entenderán”. Ya basta de obligar a quien tiene una concepción diferente de la vida a homologar su existencia como mano de obra barata. Y basta, también, de confundir la humildad con la pobreza. Los proyectos “sustentables”, como las ciudades rurales y otros, definitivamente no resolverán problema alguno mientras las voces de aquellos a quienes se destinan no sean incluidas, escuchadas y atendidas.


Mientras la sabiduría milenaria de quienes habitan en el campo sea despreciada y calificada de ignorancia; mientras no se construya en conjunto con todas las voces un proyecto a largo plazo, y mientras se sigan edificando por imposición frágiles estructuras listas sólo para la foto, sólo se estarán cambiando unos problemas por otros.


*Área de difusión de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, AC


Programa de radio, producido por Radio Zapatista

Represión y arbitrariedad en la “primera ciudad rural sustentable del mundo” Nuevo Juan del Grijalva

Fecha: 13 jul 2011 Duración: 13 min

Si quieres escuchar el programa, da click aquí

Nuevo Juan de Grijalva es el proyecto más querido del gobierno de Chiapas y promovida como la primera ciudad rural sustentable del mundo y la solución a la pobreza. Sin embargo, desde que se inauguró sus habitantes han denunciado que no hay empleo, que los proyectos sustentables no funcionan, que los precios de la luz son exorbitantes, que la clínica no funciona y que, en general, se vive una situación desesperada. La ciudad fue construida a partir de un supuesto accidente natural que destruyó casas y tierras al desbordarse el río Grijalva. El gobierno de Chiapas se comprometió a indemnizar a la gente por los daños sufridos a sus tierras y hogares, pero nunca lo hizo. Ahora se construye una gran obra a mando de la Comisión Federal de Electricidad, que afectará extensiones importantes de tierras. Nuevamente, el gobierno se comprometió a indemnizar a los ejidatarios por la destrucción de sus tierras, pero nunca lo hizo. Sin otra alternativa, los habitantes de Nuevo Juan de Grijalva hicieron una manifestación. En vez de cumplir sus promesas, la respuesta del gobierno de Chiapas fue la detención ilegal de los manifestantes, en un desplante de arbitrariedad e injusticia característica de las formas autoritarias y arrogantes del gobernador Juan Sabines Guerrero. Después de una larga lucha y la intervención de organizaciones de derechos humanos e inclusive de las Naciones Unidas, los presos fueron liberados. En visita de la Red de Medios Libres de Chiapas, hablamos con algunos de ellos, quienes nos contaron su experiencia.


Informe sobre afectados por Tapón del Rio Grijalva

Miércoles 9 de marzo de 2011, por Limeddh

http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2011/03/06/chiapas-organizarse-es-conspirar-manifestarse-motin/

jueves, 14 de julio de 2011

Dos reflexiones sobre las autonomías

RESEÑA "PENSAR LAS AUTONOMÍAS" DE BAJO TIERRA EDICIONES‏

Misterios y confusiones sobre el sujeto autonómico


Gilberto López y Rivas


08/07/2011



A partir del resurgimiento y desarrollo de algunos procesos autonómicos indígenas en América Latina como estrategias pluralistas, democratizadoras y antisistémicas, se han publicado libros, como el editado por Jóvenes en Resistencia Alternativa: Pensar las autonomías, alternativas de emancipación al capital y el Estado, México: Ediciones Sísifo y Bajo Tierra, 2011, en el que diversos autores analizamos los múltiples significados de autonomía, que van desde la independencia de la clase política y sus partidos hasta una forma organizativa de los pueblos indios (p. 10).



Este concepto se aplica a prácticas políticas que cuestionan la subordinación, autoritarismo, jerarquía y heteronomía propias del partido y el Estado; a la diversidad, potencia y posibilidad de colectividades autogestivas, autodeterminadas y autorreguladas en luchas y formas organizativas diversas y creativas; a la prefiguración de relaciones que sustituirán las de dominio y explotación capitalista; a los horizontes emancipatorios existentes que constituyen un cambio en la producción, distribución y consumo, así como en la toma de decisiones, tomando en cuenta los antagonismos y contradicciones inherentes a los procesos autonómicos y particularmente los problemas entre los sujetos políticos que asumen esos caminos.



Cuando hemos insistido en la conformación y el fortalecimiento de sujetos autonómicos como condición indispensable de la construcción y sustentabilidad de las autonomías, a partir del acompañamiento de las luchas de los pueblos indígenas y de una ciencia social comprometida y, a la vez, fundamentada en una comprobable base empírica, es porque consideramos que la autonomía no se puede afianzar en una sociedad por decreto. Cualquier proyecto alternativo de trasformación social adoptará la forma del tejido social sobre el que se posa. Si el tejido social que lo fundamenta es vulnerable, en tanto no esté enraizado, construido y apropiado por los propios sujetos, el proyecto está condenado finalmente a fracasar.



La autonomía no es una mera distribución de competencias jurídicas y normativas, o sólo un arreglo administrativo para una región en el interior de un Estado-nación determinado. En el sentido más profundo, no se trata de que el Estado otorgue ciertas prerrogativas y permita algunos cambios en un estatuto o ley a efecto de dar paso a una figura meramente formal de autogobierno. Si no existe una red de comunidades que asuman el ejercicio de la autonomía; si se da un divorcio de los gobiernos regionales con las autoridades municipales y comunitarias, en parte porque estos gobiernos están permeados por los partidos, el arribismo y la corrupción; si el narcotráfico constituye otra visible injerencia heterónoma sobre el ejercicio autonómico por su carácter corporativo como otra empresa capitalista más; si la autonomía se utiliza para establecer formas de segregacionismo étnico o para cobijar nuevos cacicazgos, es evidente que el proceso autonómico se vaciará de contenido, con o sin reformas constitucionales o estatutarias. La hipótesis del equilibrio del proyecto Latautonomy afirma: “En un sistema autonómico –que es un proceso social del cual emerge un nuevo sujeto político– debe existir un equilibrio entre la dimensión política-jurídica, la dimensión cultural-intercultural y la dimensión económica-ecológica. Si un proceso autonómico tiene carencias de una de estas dimensiones (o sobredimensión de otra), existe el peligro de que actores externos (Estado nacional, terratenientes, compañías trasnacionales, etcétera) penetren el sistema, lo subviertan desde adentro y lo destruyan” (www.latautonomy.org/lae_wel.htm).



Las experiencias de regiones de México y Nicaragua, así como de otros países, muestran que en la medida en que no existe un sujeto colectivo con capacidad de organización, de generación de consensos, las posibilidades de avanzar en la construcción o fortalecimiento de autonomías resultan poco probables. La existencia y avance del sujeto autonómico se expresará en un sinnúmero de formas: mediante el establecimiento de juntas de buen gobierno que coordinan –desde abajo– los municipios autónomos zapatistas, por ejemplo; a partir de la integración de organizaciones indígenas independientes del Estado y los partidos, como el EZLN, o la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, que representa el esfuerzo autonómico de una región pluriétnica en el estado de Guerrero, etcétera.



No observo nada misterioso y confuso en insistir en que la experiencia zapatista y la de otros procesos en América Latina muestra que el desarrollo de una red multiétnica consolidada de comunidades y regiones, e incluso de pueblos diversos, es otro de los cambios trascendentes en las actuales autonomías, en las que la pugna intracomunitaria o interétnica por conflictos seculares, linderos o recursos se puede superar para responder unidos ante la intrusión violenta de los estados y las corporaciones capitalistas. Todas las transformaciones internas, rupturas y redefiniciones en los ámbitos comunitarios, regionales y nacional se dificultan sin un sujeto autonómico con capacidades de afirmación hegemónica hacia adentro, de tal forma que contribuya a la cohesión interna por medio de la democracia participativa, la tolerancia y la superación de las divisiones religiosas, étnicas o políticas, la lucha contra la corrupción y contra los intentos de cooptación por parte del Estado y sus agentes. Este sujeto concita la movilización de pueblos y comunidades en defensa de sus derechos y demandas, y tiene el apoyo para una representación legítima hacia afuera.



Los debates en torno a las autonomías son una necesidad primordial, como se afirma en Pensar las autonomías..., no sólo en el sentido académico, teórico y abstracto, sino como reflexión decisiva para la acción política hoy, para el sentido del cambio social, y como alternativa civilizatoria al capital y al Estado.




Las autonomías son múltiples: somos un problema mundial para las élites
Publicado el 7 julio, 2011 por Municipio Autónomo de San Juan Copala


Raúl Zibechi



Participación de Raúl Zibechi, periodista y analista uruguayo, conocedor de los movimientos sociales latinoamericano, durante un diálogo sobre autonomía y organización comunitaria que sostuvo el pasado 28 de mayo, vía skype, con la comunidad purhépecha de Cherán, Michoacán.



Primero que nada quiero saludar con un abrazo muy fuerte a la comunidad de Cherán que sabemos que vive horas muy complejas y difíciles, y que pese a todo decidió mantenerse en sus posiciones de firmeza y resistencia, y es ya un referente y un ejemplo para todos los que en otras partes del mundo estamos comprometidos con los mismos valores e ideas que plantean ustedes.



Me parece que el camino que hemos elegido unas cuantas personas y colectivos de autonomía respecto a los Estados es un camino importante porque permite construir un mundo diferente en este mismo mundo, porque nos permite avanzar en la construcción de algo que no sea sometido a lo que hoy tenemos y que no, como dicen ustedes, suponga agachar la cabeza para seguir siendo lo que otros quieren que seamos.



La autonomía es múltiple: del pensamiento, de ideas. Es una autonomía organizativa, que en determinado momento se arraiga en un territorio de nuestras comunidades, y decidimos que no sólo nosotros como personas seamos autónomas, sino también las comunidades en las que vivimos y los territorios que habitamos. No es más que autogobierno, no más que decidir por nosotros y por nosotras mismas qué vamos a hacer en el acierto o en el error, y eso quiere decir que nuestra autonomía es autónoma y no la va a imponer nadie más que el colectivo en el que estamos.



Por supuesto que en el mundo en el México y la América Latina de hoy, trabajar por la autonomía supone ser automáticamente objeto de la represión y la ofensiva del Estado. No podemos evitar que el Estado y el capital nos ataquen, y tenemos que buscar colectivamente cómo hacerles frente de la manera más inteligente posible. Tenemos muchas experiencias en América Latina de autonomía y de ofensiva del Estado para limitar nuestras autonomías. Lo están viviendo ustedes, lo han vivido los compañeros de San Juan Copala, lo han vivido y lo viven los compañeros de la Selva Lacandona, las comunidades indígenas de Colombia permanentemente agredidas por los paramilitares y el Estado, las comunidades quechuas peruanas que resisten a la minería. Se trata de una forma militar o militarizada de control del territorio que supone la alianza entre el capital y el Estado.



Otras formas más sutiles, que necesariamente se combinan con éstas, son las ayudas estatales dizque para el de­sa­rrollo o para superar la pobreza. Esta forma de agredir nuestras autonomías es sutil, digamos que es una forma blanda de agredirnos, pero no es menos grave porque busca aniquilar la soberanía alimentaria que tienen las comunidades, o la soberanía política; busca rendirnos con unas pequeñas migajas que son tapas de calamina para hacer la vivienda, o bloques, o canastas de alimentos. Se trata de desorganizar nuestros espacios, de hacer que sean menos y menos autónomos. Esta forma blanda de agredir nuestras autonomías va de la mano con la forma dura, militar, pero las dos persiguen los mismos objetivos, que consisten en reposicionar al Estado en nuestros espacios.



El Estado es la avanzada, detrás viene el capital a hacer negocios. Ellos, Estado y capital, no pueden permitir que nuestros movimientos se relacionen horizontalmente entre sí, que la población se relacione con la población. Ellos necesitan que la población se relacione con el Estado y el capital. Cuando digo que hay resistir de forma inteligente, digo que a veces hay que plantar la cara y resistirles de forma frontal, y a veces hay que hacer como cuando uno baila algún movimiento de cintura. No le voy a decir a nadie cómo tiene qué hacer. Las gentes son maduras y saben cómo, y si no saben, tienen que discutirlo, pero sí puedo decirles que la autonomía no es algo puro, que tiene momentos en los cuales puede necesitar dar un paso atrás y establecer un vínculo con el Estado, que no tiene por qué todo el tiempo establecer una barrera con él. El problema es que, decidamos lo que decidamos hacer, lo hagamos colectivamente, que no se dispare el individualismo, que no avance la división de nuestras comunidades.



Por último, tenemos que saber que hay un proyecto de las clases dominantes en el mundo: imponer su dominio a sangre y fuego, aun a costa de un genocidio, de una guerra mundial o nuclear. En algún momento del siglo pasado las clases dominantes decidieron que antes de perder sus privilegios prefieren que el planeta se destruya. Eso tenemos que tenerlo claro para saber cómo actuar en cada momento. Están dispuestos a que se hunda la barca antes que perder el timón, y esto lo digo no para paralizarlos, sino para tener claro lo que ellos tienen pensado sobre nosotros, lo que han planificado hacer en caso de que lo consideren necesario. Las clases dominantes de hoy son probablemente las clases que tienen más claros sus intereses, son más despiadadas que nunca, y tienen las armas, los instrumentos de control necesarios para creer que pueden perpetuarse en el poder. Quienes estamos en la posición de arrebatarles ese poder o, como mínimo, forzar a que lo entreguen o lo compartan con los de abajo, sabemos que cualquier paso que implique perder una parte de su poder está siendo reprimido de forma feroz.



Las élites del mundo actúan más o menos todas con las mismas intenciones. Tenemos que tener esto presente para el camino, obrar en consecuencia, reflexionar cómo hacerle, compartir con nuestros compañeros y compañeras los saberes que vamos adquiriendo en la lucha, pues esto es parte de la lucha por las autonomías. Somos muchos y muchas en el mundo los que buscamos un camino distinto al que ellos quieren que recorramos, que es simplemente votar cada cinco o seis años y volver a nuestras casas a mirar la televisión, a trabajar y dejarlos a ellos gobernar, que no es más que acumular capital. Pero esos muchos y muchas estamos en todas partes: en Egipto, Grecia, Túnez, España, América Latina, incluso en Estados Unidos. Trabajando de esta manera les estamos creando un problema mundial a las élites y también de eso tenemos que ser conscientes, pues cuanto más avanza nuestra lucha, cuanto más avanza la revolución, más poderosa es la contra revolución que se prepara. Pero así es la vida, y creo que tenemos que felicitarnos y alegrarnos, pese a todos los dolores que sufrimos y sufriremos, de que en este momento seamos tantos y tantas quienes estamos peleando por crear un mundo nuevo, otro y diferente.

lunes, 11 de julio de 2011

La contrainsurgencia no será transmitida...

La contrainsurgencia no será transmitida


Javier Hernández Alpízar

Tomado de Kaos en la red


La paráfrasis del título de un famoso documental que muestra cómo los medios industriales y comerciales, privados, de comunicación ocultan algunos hechos muy gordos, como una revolución, es la mejor forma de expresar lo que se viene a la mente.



En la internet, y en el mejor de los casos, en algunos medios impresos, aunque sin ser destacadas muchas veces, aparecen las denuncias de las Juntas de Buen Gobierno, colectivos formados por las autoridades de los municipios autónomos rebeldes zapatistas: Una coordinada operación de los gobiernos federal (con continuidad de política bajo los gobiernos del PRI y del PAN), chiapaneco (con idéntica continuidad de acción bajo los gobiernos del PRI y los del PRD y sus coaliciones) y de gobiernos municipales (priistas, perredistas o del Verde Ecologista) mas organizaciones viejas que han sido cooptadas como la ORCAO (Organización Regional de Cafeticultores de Ocosingo) y de los viejos grupos paramilitares, reciclados y con nuevos flamantes nombres (como la OPDDIC), o de los nuevos grupos paramilitares surgidos bajo los gobiernos perredistas , que no obstante apoyan y reciben apoyo de los gobiernos estatales panistas (como Alas de Águila- Ejército de Dios). Además, cuando es necesario, el ejército, la policía federal, la estatal.



Las agresiones son reportadas semana a semana por las diferentes Juntas de Buen Gobierno, y ritualmente publicadas en internet, con ellas los zapatistas, es decir los indígenas tzotziles, tzeltales, choles, mames y tojolabales que retomaron ese nombre del caudillo del Sur, hablan, denuncian, y también ritualmente no son escuchados.



En tanto, los medios masivos, comerciales, oficiales, de grandes empresas (de derecha) y al servicio de los gobiernos del PRD (y del PRI), los llamados de “izquierda”, tienen en la congeladora a los zapatistas.



Con la complicidad de ese silencio, casi total, excepto por unas pocas voces solitarias que lo hacen más patente, la gente en la calle habla del futbol, de las elecciones que pasaron o de las que están por venir, de las “inseguridad” del tema favorito de los medios y de los boletines de los gobiernos, pero uno de los movimientos sociales más importantes en el mundo, de los que en los hechos están construyendo autonomía, otra forma de hacer política, el mandar obedeciendo, no es visto, es relegado a un papel inferior que cualquier escándalo mediático del momento.



Cada quien puede encontrar la propia autojustificación para callar y guardar las formas, incluso puede haber hábiles y colmilludos columnistas de La Jornada que finjan que ellos apoyan a “las bases zapatistas” pero no a sus dirigentes, obviando que los dirigentes zapatistas que escriben con el nombre de Juntas de Buen Gobierno son indígenas de las bases zapatistas, pero lo cierto es que hay complicidad en callar acerca de todas estas agresiones mientras se escribe casi de cualquier tema menos de los indígenas que sacudieron el país y que volvieron a plantear, con hechos y palabras, con silencio y construcción paciente, el tema del cambio social profundo,



Quizá el silencio es porque Chiapas es un lugar privilegiado para observar la profunda unidad de las derechas e izquierdas partidarias, del PAN, el PRI y el PVEM, pero también de la coalición PRD- PT, Convergencia, en la aprobación de planes de expulsión de comunidades, despojo, imposición de megaproyectos, avanzadas de la militarización, de la paramilitarización, de la cooptación de organizaciones que fueron opositoras como la ORCAO y hoy son esquirolas contra las comunidades zapatistas.



Chiapas es el lugar donde se cae la máscara de un sistema que quisiera pasar por plural, con una derecha y una izquierda definidas e irreconciliables: La bendición a la contrainsurgencia en Chiapas, viene de Calderón y López Obrador, de todos los partidos políticos y sus bancadas en las cámaras legislativas, de todos los niveles de gobierno, y de los medios de las distintas facciones. Hay muchas cosas que parecen dividirlos y enfrentarlos, pero los une, por encima de sus odios y voluntades de ser inquilinos de Los Pinos, su antizapatismo y su indudable apoyo a la contrainsurgencia.



Es importante decirlo, y luego es también importante actuar en consecuencia. Romper el silencio que las disciplinas electoreras han impuesto sobre el EZLN y su existencia y proyecto, y eso, de paso, ayudará a entender que esa realidad de contrainsurgencia de Chiapas está extendiendo su peste por todo el país: Con el apoyo decidido de los gobernadores de todos los partidos a la guerra de Calderón contra la población (esté o no organizada) y el apoyo de todos los partidos y candidatos a los megaproyectos que se proponen desollar el país y entregar el agua, la energía, lo último que queda del territorio a las megaempresas transnacionales: En eso también coinciden los proyectos de derechas e izquierdas, y así han gobernado en cada lugar donde han tenido oportunidad. La imposición de megaproyectos en la ciudad de México es el ejemplo más visible.



En el caso de los zapatistas, y en todo el país, una frase del evangelio que no ha perdido su vigencia, explica el porqué muchos no quieren ver: La verdad nos hará libres, pero muchos son cómplices de esas cadenas, y cuando mucho nos piden negociar por una prisión más cómoda. El plumaje de los zapatistas no es de esos, y su osadía la pagan con la agresión combinada de derechas e “izquierdas”.



Es más fácil acusarlos por no compartir las aventuras electorales de quienes son parte de la guerra sucia contra ellos y criticarlos por no pronunciarse respecto a todas las agendas de quienes han decidido arrinconarlos y exterminarlos mientras dicen tener un “proyecto alternativo” para México.