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lunes, 16 de mayo de 2011

Argentina... ir transformando la realidad...

Argentina se organiza contra los megaproyectos

La Unión de Asambleas Ciudadanas articula asambleas ambientalistas, movimientos campesinos, pueblos originarios, organizaciones sociales y colectivos culturales que actúan en contra de la depredación de los bienes comunes de la naturaleza.

Claudia Composto

Fuente y foto: DESINFORMEMONOS.ORG

Buenos Aires, Argentina. Durante los días 25, 26 y 27 de marzo tuvo lugar el XV Encuentro de la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC), espacio de reflexión, articulación y acción que nuclea a asambleas ambientalistas, movimientos campesinos, pueblos originarios, organizaciones sociales y colectivos culturales de toda la Argentina en contra de la depredación de los bienes comunes de la naturaleza y del avasallamiento territorial producido por el modelo (neo)extractivito -vigente en el país desde hace por lo menos dos décadas-.

Creada en 2006, esta red de resistencias constituye una exponente del ciclo de luchas socio-ambientales inaugurado en América Latina durante la última década como respuesta a la consolidación del modo de acumulación por desposesión en la región. Y si bien surge inicialmente con una fuerte impronta liberal, vecinal y ciudadana, la propia dinámica de construcción política autónoma y horizontal generada en su seno ha desatado intensos procesos de constitución de nuevas subjetividades y prácticas emancipadoras.

En sus últimas reuniones, la UAC1 ha confirmado su carácter anticapitalista, su vocación de aportar a la construcción desde abajo de un modelo de producción, desarrollo y consumo alternativo, que sea respetuoso de la naturaleza y de la autodeterminación de los pueblos que con ella conviven históricamente a partir de vínculos de reciprocidad y armonía. Para ello apuesta por visibilizar, denunciar y difundir las consecuencias del despojo; consolidar y extender lazos solidarios entre las distintas luchas; construir un espacio comunitario entre sus miembros que permita ir prefigurando la sociedad futura, y profundizar la movilización colectiva, como formas complementarias de ir transformando la realidad social.

Los pilares del (neo) extractivismo en Argentina

En la década del 70 se inaugura a nivel global una nueva etapa de expansión del capital cuya principal estrategia de acumulación es el despojo, esto es, la separación violenta de las poblaciones respecto de sus medios de producción y reproducción de la vida. Con el fin de crear nuevos circuitos de valorización, se mercantilizarán bienes comunes, activos públicos y relaciones sociales previamente ajenas -o no totalmente integradas- a la lógica de la ganancia privada, con lo que de desencadenará una oleada predatoria que implicará la ampliación de las fronteras extractivas hacia esferas de la vida antes impensadas.

Es así que los territorios, bienes naturales y saberes populares de América Latina adquieren renovado protagonismo como uno de los núcleos medulares del desarrollo capitalista, siendo las empresas transnacionales los agentes dinámicos y principales beneficiarios de este reeditado colonialismo donde la periferia del sistema constituye una fuente privilegiada de “recursos estratégicos” cada vez más escasos (biodiversidad, tierra, agua, hidrocarburos y minerales) que son apropiados y explotados por estos actores privados para asegurar la producción a bajo costo y el consumo sostenido de las economías centrales.

Por su parte, los Estados nacionales desempeñan un papel decisivo en el respaldo y promoción de estos procesos de desapropiación, garantizando la institucionalización y protección de los derechos de las transnacionales a la vez que les otorgan importantes beneficios y exenciones impositivas para fomentar su radicación en el país. En el plano supranacional, son diseñadas diversas iniciativas como la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) y el Plan Puebla Panamá (PPP) -ahora Plan Mesoamérica-, cuyo objetivo es viabilizar la fluida circulación de las materias primas extraídas de los territorios más recónditos hacia los mercados internacionales, para lograr así la efectiva consumación del saqueo de los bienes comunes y las energías sociales.

En el caso particular de Argentina, este nuevo extractivismo encarna fundamentalmente en dos grandes flagelos: la agricultura industrial basada en el monocultivo de soja transgénica y la minería metalífera a cielo abierto por lixiviación con cianuro (u otras sustancias químicas igualmente contaminantes). Ambas actividades se han expandido de forma vertiginosa en el país desde mediados de la década del 90. Quince años más tarde, la sojización del campo abarca 19 millones de hectáreas -el 56% de la superficie cultivada- que se fumigan periódicamente con 200 millones de litros de plaguicidas tóxicos como el glifosato2. En el caso de la minería a gran escala (principalmente de oro, plata, cobre y uranio para la producción de energía nuclear), existen más de 150 proyectos en etapa exploratoria distribuidos en 12 estados, 6 proyectos ya en etapa de explotación, y un proyecto binacional con Chile –Pascua Lama- en etapa de construcción, que se encuentra entre los más grandes del mundo3. A ello debe sumarse la destrucción provocada por la construcción de represas y plantas nucleares con el objetivo de proveer de energía a estos megaproyectos y a otras grandes industrias transnacionales como las pasteras de celulosa, curtiembres y refinerías de petróleo, que también producen toneladas de desechos contaminantes.

El saldo ingente de este modelo es la devastación de los territorios y bienes de la naturaleza, la desaparición de mundos de vida y culturas ancestrales, así como la expulsión y desplazamiento de poblaciones enteras a los márgenes olvidados de las grandes ciudades, donde la precarización de la existencia se encuentra a la orden del día.

Los pueblos dicen ¡Ya Basta!…y se crea la UAC

El brutal avance de megaproyectos depredadores no tardó en despertar el repudio y la rebeldía de las poblaciones afectadas. Así, en el ámbito rural fueron surgiendo organizaciones campesino-indígenas en resistencia al desalojo de tierras, el desmonte y la destrucción de la agricultura familiar o comunitaria por la sojización transgénica del campo. Paralelamente, en los pequeños pueblos y ciudades de la zona cordillerana se fueron conformando decenas de asambleas de vecinos autoconvocados contra la minería a cielo abierto y en defensa del medio ambiente. Asimismo, en el litoral argentino emergieron asambleas ciudadanas en defensa del agua y de las economías locales, y en contra de la instalación de pasteras de celulosa y sus respectivos monocultivos de eucaliptus -que constituyen la materia prima de la industria del papel- en las márgenes del Río Uruguay.

Hacia mediados de 2006 y a propósito de la realización de la Cumbre de Presidentes del MERCOSUR en Córdoba –estado ubicado en el centro-norte del país, que sufre la acelerada expansión de los agronegocios y la amenaza latente de la minería a gran escala-, se realizó el I Foro Nacional de Ambientalistas Autoconvocados bajo la consigna “se viene la unión de los pueblos”. Así quedó conformada la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) que, a lo largo de 15 reuniones nacionales, acalorados y enriquecedores debates internos y numerosas acciones directas y movilizaciones conjuntas, ha recorrido un interesante camino de crecimiento no sólo en cuanto a la cantidad y composición de sus participantes o a la diversidad de luchas que se fueron sumando al espacio sino, principalmente, en términos de consolidación organizativa y maduración política.

Inicialmente, la UAC surge ligada a reclamos puntuales y resistencias locales que comienzan a identificar reivindicaciones y problemáticas comunes entre sí, haciendo sus primeros pasos como un espacio de conocimiento y reconocimiento mutuo, de puesta en común de experiencias e, incluso, de catarsis colectiva. En este primer momento son generales y difusas las definiciones políticas y acuerdos organizativos que se alcanzan. Si bien logran consensuarse consignas de lucha y acciones conjuntas -como marchas y escraches nacionales contra el saqueo y la contaminación, por la vida y la autodeterminación de los pueblos-, será sólo con el correr del tiempo que se alcanzarán consensos más profundos. Paralelamente y desde un principio, se lo definirá como un espacio autónomo, horizontal y asambleario, aunque implicará un prolongado proceso de aprendizaje colectivo construir estos preceptos como práctica permanente.

Con el transcurrir de los encuentros se irá incrementando el número de integrantes -hasta 600 en algunas reuniones, que pertenecen a más de 100 organizaciones, colectivos y asambleas de todo el país- a partir de la llegada de grupos con diversas experiencias políticas que imprimirán mayor heterogeneidad –pero también riqueza- al espacio. En este sentido, junto a las asambleas de vecinos auto-convocados que crean la UAC, comienzan a participar organizaciones campesinas y pueblos originarios, además de colectivos culturales (bibliotecas barriales, grupos de arte callejero, medios de comunicación alternativos, coordinadoras de educación popular, etc.) y organizaciones sociales urbanas (movimientos de trabajadores desocupados y agrupaciones estudiantiles, entre otras) que, en general, no han sido creados por el enfrentamiento puntual a algún mega-emprendimiento, sino sobre la base de un proyecto de transformación social más amplio, que encuentra afinidades con las luchas contra el despojo de la naturaleza y el territorio. Y, en esa trayectoria, comienzan a debatirse y comprenderse las articulaciones estructurales que ligan las diversas problemáticas con una lógica sistémica, la de la acumulación capitalista.

En cuanto a la organización, se establecerá una periodicidad de tres encuentros nacionales por año, cada uno de los cuales tiene como anfitrión a una de las diversas asambleas, organizaciones o colectivos que componen el espacio. Con el tiempo, también crecerá la necesidad de que los debates se desarrollen en comisiones de trabajo con coordinaciones rotativas que ayuden a democratizar el uso de la palabra y promover el respeto mutuo, así como el registro y la sistematización de todas las intervenciones para facilitar las discusiones plenarias. Asimismo, se irá reemplazando el voto mayoritario a mano alzada como forma de tomar decisiones por la construcción de consensos genuinos, aunque eso implique largas discusiones, muchas veces inacabadas, que se extienden durante varios encuentros hasta encontrar su cauce. Por otra parte, se irán construyendo acuerdos para la creación de diversas comisiones permanentes –abiertas y de participación voluntaria- que toman ciertas responsabilidades, mandatadas por la asamblea soberana, y garantizan la continuidad y el avance de las tareas concertadas entre uno y otro encuentro.

Así, cada una de estas instancias cumple importantes labores que van apuntalando el fortalecimiento y enriquecimiento del espacio. Por ejemplo, la comisión de prensa realiza transmisiones en vivo durante cada encuentro, que se reproducen en cientos de radios libres y comunitarias del país a través de la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA)4. La comisión de reflexión se encarga de realizar talleres que preceden al trabajo en comisiones como forma de integrar a los nuevos participantes y promover balances periódicos del camino que se va recorriendo. Luego, la comisión de legales apunta a generar y socializar mecanismos de defensa contra la criminalización y judicialización de la protesta; mientras que la de financiamiento coordina la generación de recursos propios que permitan sustentar la organización de las reuniones nacionales y los viajes de las organizaciones participantes que lo necesiten. Por su parte, la comisión de producción y consumo alternativo tiene la tarea de organizar ferias de intercambio de semillas y otros productos ecológicos durante cada encuentro para que acerquen a consumidores y cooperativas de trabajo autogestivo en la construcción de prácticas colectivas de economía solidaria, basadas en el comercio justo y el consumo responsable.

Algunas imágenes del XV Encuentro

La última reunión de la UAC fue organizada por la Asamblea Popular Ambiental de Colón, localidad situada en el estado de Entre Ríos, en las orillas del Río Uruguay. Hasta esta pequeña ciudad costera se acercaron alrededor de 200 personas en representación de las distintas luchas que atraviesan el país; algunas muy cercanas, como la Asamblea de Concepción del Uruguay y la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú5 –otras dos ciudades del mismo estado entrerriano- que resisten de manera conjunta la destrucción del litoral argentino. También participaron miembros del Movimiento Binacional de Afectados por Yaciretá, represa y central hidroeléctrica construida durante los años 90 sobre el Río Paraná –entre las localidades de Ituzaingó (Argentina) y Ayolas (Paraguay)-, que ya provocó la desaparición de un ecosistema único y el desplazamiento de más de 100 mil personas a causa de la inundación de 107.600 hectáreas de territorio selvático.

Desde la zona cordillerana llegaron asambleas de por lo menos siete jurisdicciones -La Rioja, Catamarca, Mendoza, Tucumán, San Juan, Santiago del Estero y Córdoba-, así como integrantes de la Unión de los Pueblos de la Nación Diaguita –habitantes ancestrales de los Valles Calchaquíes-, que desde más de una década enfrentan los embates de la minería a cielo abierto en sus respectivos territorios. En enero pasado, organizaron un bloqueo selectivo y simultáneo en cuatro rutas nacionales con el objetivo de informar a los vehículos particulares acerca de la problemática que los aqueja y, al mismo tiempo, impedir el paso de los camiones de las empresas mineras que circulan a diario por esos caminos transportando cianuro u otras sustancias igualmente nocivas, maquinaria y demás insumos. Marcos, integrante del pueblo Diaguita, compartía emocionado que “hemos demostrado que no es una cuestión de ambientalistas o fundamentalistas como nos dicen, sino de pueblos que reaccionan ante la imposición del sistema, el avasallamiento y la violación de los derechos humanos”. Este corte, del que participaron por lo menos 10 pueblos afectados por los megaproyectos depredadores, duró apenas tres días, pero tuvo enormes repercusiones mediáticas en todo el país.

Asimismo, y por primera vez, fueron parte del encuentro algunos miembros del Pueblo Qom –vocablo que en lengua toba significa “todos”-, cuyo territorio se encuentran dentro de las actuales fronteras de Formosa -estado del noreste argentino, limítrofe con Paraguay-. En noviembre de 2010, los habitantes de la comunidad La Primavera sufrieron una brutal represión tras dos meses de cortar la ruta nacional 86 como forma de protesta contra la sistemática usurpación perpetrada por el gobierno estatal en complicidad con los intereses sojeros. En el enfrentamiento fueron asesinados dos comuneros y, desde entonces, se encuentran acampando en la ciudad de Buenos Aires, a pocos metros del emblemático obelisco, en reclamo de justicia para sus compañeros y por la restitución de sus tierras ancestrales. Y, como expresaba un compañero Qom, se suman a la UAC porque “la idea es seguir pensando juntos, los hermanos del Famatina, los hermanos de Andalgála, los hermanos de Entre Ríos también, seguir pensando cómo nos podemos nuclear para dejar de ser brisa y ser huracán, para dejar de ser eco y ser voces o gritos…”.

Además se contó con la presencia de diversas organizaciones de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, la Asamblea Unidos por el Río de Vicente López6, que resiste la construcción del Vial Costero, una ruta que atravesará todo el municipio como punta de lanza para el desembarco masivo de la especulación comercial e inmobiliaria en esa zona del Río de la Plata, lo que ya está significando el cercamiento de espacios públicos y la destrucción de kilómetros de áreas verdes y reservas naturales; la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Ciudad Evita7, que lucha contra los basurales a cielo abierto, la plantas de transferencia, los rellenos sanitarios y la incineración de desechos; y la Asamblea de Vecinos y Organizaciones por el Medio Ambiente del Partido de Luján8, que se enfrenta a la transnacional CURTARSA, una curtiembre que desde hace 15 años contamina el suelo y el agua con cromo, plomo y otros metales pesados, lo que ha provocado graves enfermedades entre los pobladores locales, cuyas movilizaciones han logrado se le revoque el certificado de aptitud ambiental, a pesar de lo cual la empresa continúa operando hasta la fecha.

Entre otras cuestiones, durante el trabajo en comisiones se debatió la necesidad de fortalecer las coordinadoras y acciones regionales, que han servido para tender nuevas solidaridades en los territorios y, gracias a la mayor cercanía geográfica, realizar encuentros y actividades con mayor periodicidad que enriquecen y retroalimentan las reuniones nacionales. Por otro lado, se llegó a un consenso acerca de la importancia de comenzar a diseñar una campaña a nivel nacional contra el Plan Nuclear Argentino, que denuncie las consecuencias planetarias de este tipo de energía así como los negociados e intereses económicos que se esconden detrás de su promoción en el país, al mismo tiempo que apunte a difundir información y generar instancias de discusión desde los pueblos que permitan impulsar una nueva matriz energética de cara al futuro.

Y como cada encuentro, este también hizo su cierre con una gran movilización por las calles de la ciudad que ofició como sede. Al ritmo de “vecina, vecino, no sea indiferente, la soja y las pasteras asesinan a la gente”, entre otras consignas coreadas a viva voz por cientos de manifestantes, se ratificó una vez más que “si tocan a uno, nos tocan a todos”. De esta manera, la UAC se hace visible en cada territorio que le abre las puertas y demuestra la irrefrenable rebeldía que, proveniente de todos los rincones de la Argentina, respalda la resistencia cotidiana de cada una de las organizaciones que le dan vida.

Hacia los cinco años de lucha y más allá…

El próximo encuentro (que coincidirá con el quinto aniversario de la UAC, a mediados de año) será organizado por el Movimiento Campesino de Santiago del Estero – Vía Campesina 10 (MOCASE – VC) en Quimilí -su central más importante, situada en pleno monte santiagueño-, como una forma de profundizar el apoyo al Movimiento Nacional Campesino Indígena11 (MNCI) en su lucha por la reforma agraria integral y en defensa de la agricultura familiar y comunitaria, autosustentable y orgánica, fuente primaria de la soberanía alimentaria.

Como balance del camino recorrido hasta aquí, puede afirmarse que uno de los rasgos más originales de la UAC es el haberse consolidado como una red en permanente construcción que, a partir del intercambio y la resistencia colectiva, ha permitido fortalecer a cada una de las organizaciones que la integran y, al mismo tiempo, potenciar la conformación de un frente articulado para denunciar la problemática acuciante del saqueo y la contaminación en todo el territorio nacional y también latinoamericano. Así, se ha logrado frenar el avance de varios megaproyectos depredadores y, con ello, abrir un debate serio sobre el modelo de desarrollo vigente que ya comienza a rebasar los ámbitos más directamente comprometidos con esta causa, para recalar en otras organizaciones sociales (como los sindicatos), universidades, escuelas y medios de comunicación.

Hoy, la UAC se constituye como uno de los espacios de lucha contra el despojo y en defensa de la vida más importantes del país. Y, tras varios años de caminar preguntando, se reconoce y pronuncia como anticapitalista. De aquí en adelante son cada vez mayores los desafíos que se presentan si se quiere profundizar el rumbo: ¿Cómo articular la lucha socio-ambiental con otras luchas contra la precarización de la vida? ¿Bajo qué modalidades continuar profundizando acuerdos en pos de un horizonte en común? ¿Cómo ir gestando alternativas autónomas al modelo de desarrollo que se nos pretende imponer? ¿De qué manera construir un proyecto civilizatorio alternativo? En función de estos y otros interrogantes se ha comenzado a debatir y explorar nuevas formas de producción y consumo que pongan en cuestión los patrones hegemónicos. El reto es bien grande porque se trata de sembrar y cultivar opciones concretas en cada territorio, buscando compartir saberes y prácticas pero sin copiar recetas ni homogeneizar experiencias. Hacia allí soplan los vientos de cambio…

jueves, 30 de diciembre de 2010

Los Tobas en lucha y luto....

Infinita Tristeza, lucha de los TOBAS acampando en 9 de Julio, Y MI ENOJO . URGENTE !
Tomado de http://soyesclavadelparaiso.blogspot.com/ gracias al atento aviso de la Hija del viento....

Hace unos días publiqué ésto en mi Facebook:

" Gente !!! LLAMADO A LA UNIDAD !!!! Todos estamos al tanto de la resistencia ejemplar de los tobas en Formosa, (de los que NADIE HABLA, NI SALEN EN LA TV). En este momento sobre 9 de julio estánacampando ....resistiendo....exigiendo. ...LOS QUE PUEDAN APORTAR COMIDA, AGUA...ETC...MANDENME ...UN MSJ. PORFA MANDEN MAILS, PUBLIQUEN EN EL MURO, APORTEN CON LO QUE PUEDAN TODO SIRVE. Gracias
Oh sí, tuve como 20 "me gusta", pero ni un solo mensaje prestando colaboración para éstos hermanos. Ni una sola publicación en otros muros. Eso sí, me paso leyendo muchas veces a gente llenándose la boca de palabras y palabras y artículos y etcéteras... y más bla bla bla de nuestros "pueblos originarios".
Sigue ésto:
Ciudad de Buenos Aires,24 de Diciembre de 2010
HABIENDO YA COMENZADO EN EL DIA DE AYER LA HUELGA DE HAMBRE DEL REPRESENTANTE TOBA, HERMANO ORIGINARIO DE LA COMUNIDAD LA PRIMAVERA , LA QUE SUFRIO EL ASESINATO DIRECTO DE DOS DE SUS HERMANOS HACE UN MES CON EL ATROPELLO VERGONZOSO DE UN GOBERNADOR GENOCIDA COMO GILDO INSFRAN Y LA COBARDE POLICIA QUE PROTEGE LA USURPACION DE TIERRAS POR PARTE DE MAFIOSOS QUE INCURREN EN EL GENOCIIDO DE NUESTROS HERMANOS.

HOY TODAVIA NUESTROS HERMANOS NO TIENEN RESPUESTA A SU RECLAMO, ESTAN ACAMPANDO SUS REPRESENTANTES EN AV 9 DE JULIO Y AV DE MAYO DE ESTA CIUDAD, Y HAN INICIADO EL DIA DE AYER (23-12 UNA HUELGA DE HAMBRE, AL NO RECIBIR NI SIQUIERA UNA RESPUESTA HUMANA DE LA SRA PRESIDENTA DE LOS ARGENTINOS, AL IGUAL QUE MUCHOS SECTORES ESTAN BORRADOS COMO COBARDES Y OTROS OPINAN BARBARIDADES IRRESPETUOSAS COMO EL FUNCIONARIO DE LA NACION COSCIA.

EN SINTESIS:

URGENTE!!! LA HUELGA DE HAMBRE DE FELIX DIAZ CONTINUA , ESTAN CON HERMANOS TOBAS Y OTROS ACAMPANDO EN 9 DE JULIO Y AV DE MAYO NECESITAN ALIMENTOS, AGUA MINERAL,PAPEL HIGIENICO, ART DE LIMPIEZA PARA MANTENER EL BAÑO QUIMICO.
AHORA YO DIGO;

NO ME CONTACTEN, VAYAN DIRECTAMENTE, LO PRIMORDIAL ES:

PACKS AGUA
GASEOSAS O BEBIDAS TIPO GATORADE QUE LOS AYUDEN FÍSICAMENTE CON ÉSTE CALOR
ALIMENTOS FRESCOS, (FRUTAS)
HARINAS Y DERIVADOS
Qué te puede costar?, 50 pesos un par de packs de agua?, que de seguro te gastás en un trago en el bar?.

SOLO HAY QUE ACERCARSE Y LLEVARLES ALGO. Si nosotros sufrimos calor, imagínense ellos. Sumen la desidia, el destrato, el destierro, sumen toda la mierda junta. Ahí están, nuestros verdaderos ancestros, nuestros sabios, peleando estoicamente por sus derechos arrancados y abusados desde hace 500 años y más.

ESTO NO ES POLITICA, ESTO ES SENSIBILIDAD SOCIAL, ESTO ES RESPETO, ESTO ES SOLIDARIDAD, ES NO DEJARLOS SOLOS, TAN SOLITOS COMO ESTÁN EN ESTE BOSQUE SIEMPRE CRUEL.

LA LUCHA DE LOS TOBAS EN CONTEXTO (UNA NOTA)

Los Tobas en lucha y luto

Miércoles, 01 de Diciembre de 2010

Alfredo Leuco / Continental (enviada por Diego Ojeda)

Fuente: http://www.insurrectasypunto.org/


Hasta ahora el gobierno nacional en general y el ministro Julio Alak en particular mantuvieron un silencio demasiado parecido a la complicidad con un señor feudal llamado Gildo Insfran que es el responsable intelectual y político de la feroz represión que terminó con la muerte de dos personas.


Ese himno que popularizaron Mercedes Sosa y Jairo estalla en nuestras conciencias porque define a los tobas como “sombras errantes de la selva, dueños antiguos de las flechas, gente buena, gente pobre”.


Hasta ahora el gobierno nacional en general y el ministro Julio Alak en particular mantuvieron un silencio demasiado parecido a la complicidad con un señor feudal llamado Gildo Insfran que es el responsable intelectual y político de la feroz represión que terminó con la muerte de dos personas. Los victimarios fueron los integrantes de la policía de Formosa, gobernada por Insfran un cuadro histórico de la derecha peronista de Guardia de Hierro autotitulado menemista, duhaldista y por supuesto, kirchnerista de la primera hora.


Las prácticas clientelares de Insfran que hace 10 días también ordenó reprimir a estudiantes que protestaban, tiene a la provincia con indicadores sociales donde la pobreza, la marginación y el atraso parecen parte de su proyecto político. La estrecha relación política y de afecto personal con el matrimonio Kirchner tal vez influye para que el oficialismo haya tratado de tapar semejante horror.


Hay que recordar que la policía quebró un corte de ruta a sangre y fuego y que después como en los peores momentos de la historia se dedicó quemar sus humildes casas con sus pocas y más humildes pertenencias. Los dejaron llenos de hematomas en las espaldas, con ojos en compota producto de la paliza policial, sin documentos, sin un par de bicicletas, les robaron algunas bolsas de mandioca y porotos y les dejaron dos muertos tirados en el suelo.


Roberto López, un hermano toba de la comunidad qom “La Primavera” y un policía llamado Eber Falcón al que los manifestantes dicen que lo mató una bala de los propios uniformados. Como si esto fuera poco, aprovechándose de la debilidad de los integrantes del pueblo originario, llevaron detenidos a chicos que tenían entre 4 y 17 años, mujeres embarazadas con bebes en brazos y los ancianos que no pudieron correr para escapar. Los propios indígenas dijeron que la celda en la que los encerraron “era un río de sangre”.


Las fotos son conmovedoras. Esos rostros morenos, surcados por el esfuerzo, llenos de golpes, aterrorizados en sus ojos profundos por la brutalidad de la agresión policial. Una protesta pacífica que reclama las tierras en donde históricamente vivieron los tobas terminó con semejante castigo y por ahora con una terrible impunidad. Toba, en guaraní significa cara, es que son el rostro de la identidad criada entre “pilcomayos y bermejos llorando por mi” porque, como dice la poesía “campamento de mi raza la américa es”.


Ellos además pertenecen a la etnia qom que significa hombre, son los que ancestralmente viven de la agricultura, de la artesanía de cestería o cerámica y de la caza de tapires o guanacos. Incluso hoy suelen consultar a los chamanes por los males que sufren sus almas. No pueden entender tanta persecución, tanta discriminación por reclamar lo que les pertenece. Esa tierra comunitaria donde viven desde el fondo de los tiempos. El hermano que los lidera al que algunos llaman cacique se llama Félix Díaz y estuvieron punto de matarlo a balazos. Tuvo que esconderse en el monte para salvar su vida. Los indios tobas están reclamando justicia a los alaridos. No quieren que los maten. Quieren vivir en paz y en comunidad en sus tierras. Quieren juicio y castigo para los asesinos. Esta vez no fue una patota ferroviaria mercenaria como en el crimen de Mariano Ferrerya. Esta vez fueron las balas de la policía de Formosa. Balas de policías provinciales como las que mataron al profesor Carlos Fuentealba.


No se puede mirar para otro lado solo porque el gobernador Insfran es amigo del gobierno nacional. No se puede criminalizar ni judicializar la protesta. No se puede asesinar a nadie y mucho menos a la gente buena y la gente pobre que reclama por sus derechos. Todo ocurrió en el kilómetro 1341 de la ruta 86 en el departamento Pilcomayo de Formosa. Demasiado cerca de la impunidad. Demasiado lejos de Dios y de la casa rosada.