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martes, 29 de mayo de 2012

La esperanza, toda, se encuentra abajo...


¿Primavera mexicana?
Gustavo Esteva
Mayo 28 de Mayo de 2012
La Jornada



Es demasiado pronto para hablar de primavera mexicana. Llamamos primavera árabe a un despertar radical que permitió al mundo árabe deshacerse de algunos dictadores y desatar transformaciones profundas que lo pusieron en sintonía con el resto del mundo. Es una desproporción sostener que la reciente movilización de los jóvenes, que apenas empieza a extenderse, tiene ya ese carácter. Pero no es un despropósito. Sería igualmente desproporcionado considerarla irrelevante y efímera y descartar la posibilidad de que adopte ese rumbo.

Fueron los Ocupa Wall Street quienes hablaron de la primavera mexicana y la saludaron con entusiasmo. Podemos hacer una extrapolación y decir a estos jóvenes lo que Naomi Klein dijo a los de Wall Street: “Los confundidos líderes de opinión se preguntan en la televisión ‘¿por qué están protestando?’. El resto del mundo, mientras, se pregunta: ‘¿Por qué tardaron tanto? Nos preguntábamos cuándo iban a aparecer. En todo caso: Bienvenidos’”.

Y sí, bienvenidos. Hacían falta. Esta generación no pudo experimentar nuestro propio despertar en 1994: apenas habían nacido. No pudieron enterarse de que, como decía Monsiváis, los zapatistas nos enseñaron a hablar con la realidad. Les tocó más bien la fase en que muchos reaprendieron a callarla, a cerrar los ojos, a acomodar de nuevo la realidad a sus empeños. Quizás no han podido apreciar la medida en que gracias a los zapatistas dejó de ser posible esconder la realidad bajo la alfombra, como lograba normalmente el PRI, cuyo uso de intelectuales y medios llegó a extremos espectaculares en tiempos de Salinas… hasta que los zapatistas le tumbaron el teatrito.

Es útil traer a colación el episodio. Hasta 1993 Salinas aparecía como un líder mundial que había sabido entender los vientos que corrían por el mundo y sacaba a su país del subdesarrollo. Era el candidato principal a dirigir la Organización Mundial de Comercio, la institución que representa la quintaesencia del neoliberalismo. Hablando con una comisión de alto nivel de Japón les dijo sin rubor: Pueden negociar conmigo. Aunque voy de salida estaremos en el poder los próximos 25 años. El 31 de diciembre celebraba en Huatulco sus triunfos, convencido de que dejaba todo bien atado, como decía Franco poco antes de morir.

En unos cuantos días la perspectiva cambió por completo. Tres semanas después del levantamiento zapatista Salinas se vio obligado a hacer a la oposición política más concesiones que las que el PRI había hecho en los 50 años anteriores. Un año después se encaminaba al exilio en Irlanda, mientras su hermano paraba en la cárcel.

Es espléndido que estos jóvenes desafíen a los medios. Es signo de salud social que Televisa te idiotiza haya llegado al primer lugar mundial en registro de audiencia, la medición en que se finca el negocio de las cadenas comerciales. La frase se ha dicho hasta el cansancio, pero es novedoso que un grupo prominente del sector que sostiene ese aparato estupidizante lo diga con imaginación y eficacia y produzca el efecto ajá que es síntoma de despertar colectivo. No es aún tiempo de cantar victoria, dada la naturaleza de lo que enfrentan. Pero debemos reconocer su tino al hacer suya la bandera de la reforma de los medios de comunicación.

Y esto lleva a lo que probablemente sea el asunto principal. El rechazo tajante al PRI y a su candidato puso en marcha a los jóvenes, los sigue unificando y puede contagiar a mucha gente. No sería poca cosa cerrar el paso a la coalición mafiosa que hoy usa la franquicia del PRI. Pero no debería pagarse el precio del año 2,000, cuando un rechazo semejante se convirtió en Fox.

Si de elecciones se trata, es útil recordar las frases del candidato Obama. No les pido que crean en mí, sino en ustedes mismos. Una vez en la Casa Blanca no podré arreglar las cosas, pero ustedes pueden. Quienes olvidaron esa advertencia sufren ahora la frustración de lo que el presidente Obama no pudo hacer.

Nadie, allá arriba, ni persona ni partido político, puede hacer lo que se requiere. El circo mediático de las campañas no debe distraernos de ese hecho: la esperanza, toda la esperanza, se encuentra abajo. A pesar de la movilización de los jóvenes tendremos las elecciones de la ignominia, como las ha llamado Javier Sicilia, y seguiremos teniendo medios cuya naturaleza es venderse al mejor postor, lo mismo a jabones que a candidatos.

Es cierto: los jóvenes serán decisivos en esta coyuntura y en los próximos años. Es su momento. Necesitamos todos que lo asuman con lucidez y responsabilidad.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Descontento y coraje emprendedor...

La rebelión de la técnica
Gustavo Esteva
Lunes 23 de Marzo de 2009


Son tiempos de rebelión. El descontento se transforma en coraje emprendedor.

La evidencia de que las corporaciones privadas y los aparatos estatales que supuestamente garantizaban buena vida deterioran las condiciones de vida de la mayoría, produce frustración, rabia, incluso desesperación. Al perder legitimidad y credibilidad las instituciones que parecían formar parte inamovible de la realidad social, surge una sensación de vacío e incertidumbre.

Todos esos sentimientos paralizantes, empero, pueden convertirse en impulso a la acción cuando la gente se da cuenta de que es posible poner fin al mecanismo de opresión que la despoja continuamente. Al redescubrir su propia fuerza, en su organización autónoma, hombres y mujeres ordinarios se afirman en su dignidad. Y se rebelan.

En Oaxaca, este fin de semana, esta rebelión tomó una forma peculiar. En el Foro Nacional de Tecnologías Apropiadas, que organizó ahí una docena de organismos civiles, la gente juntó manos y cabezas para mostrar que la sociedad tecnológica misma, con todas sus supuestas maravillas, ha perdido también legitimidad y credibilidad. Por años se multiplicaron causas de descontento: la congestión del tráfico, la contaminación, los daños a la salud (incluyendo los causados por el propio sistema médico), o los horrores del sistema educativo y del alimentario: como ha dicho Eduardo Galeano, en la actualidad, quien no teme al hambre tiene miedo de comer, porque ya no se sabe qué contiene lo que se sigue vendiendo como alimento. Y así hasta el infinito.

Tradicionalmente, la gente atribuía todos estos aspectos negativos de la técnica a su mala administración, no al instrumento mismo –que parecía protegido por el aura de la civilización científico-tecnológica que lo había generado.

Finalmente, la gente empezó a decir ¡basta! Fueron primero algunas vanguardias disidentes, que se animaban a poner en prácticas las alternativas. Acuñaron la expresión tecnología apropiada. Habían descubierto que el instrumento mismo, hasta entonces percibido como hazaña civilizatoria, no era adecuado al fin que se perseguía, por sus propias características o por el nexo lógico y social que imponía al emplearlo.

Como respuesta, concibieron y pusieron en práctica tecnologías apropiadas a las intenciones de quienes las usan, que lo son, además, porque esos usuarios pueden apropiárselas, hacerlas propias.

En vez de que el uso del instrumento esclavice al usuario, haciéndolo radicalmente dependiente de la maquinaria mercantil o estatal que lo controla, la tecnología apropiada lo libera de esa dependencia radical y le permite recobrar y fortalecer su autonomía.

Un centenar de personas de grupos procedentes de diversos estados y países recorrieron por las mañanas del jueves y el viernes experiencias concretas de grupos oaxaqueños, en el campo y en la ciudad. Por la tarde se reunieron a reflexionar sobre el tema en el Centro Cultural de Santo Domingo.

El sábado y el domingo tuvo lugar una feria especial. Se exhibieron centenas de ideas, equipos o prácticas que representan una alternativa a las imposiciones del mercado y el Estado. Mientras los expositores explicaban sus experiencias a los incontables asistentes –pocas ferias han despertado en Oaxaca tanto interés como ésta– se organizaron talleres en que los participantes pudieron aprender cualquier variedad de prácticas: cómo construir una casa con tierra apisonada, cómo emplear los dedos para la sanación, cómo hacer agricultura urbana, cómo emplear software libre, cómo practicar el sobreciclado, cómo producir bicimáquinas o usar un camión que se mueve con aceite de cocina usado…

Paralelamente, dentro de la propia feria, se hicieron escuchar numerosos oradores, cada uno de los cuales relataba una experiencia concreta. Todos cumplían el propósito del foro: compartir ideas, equipos y experiencias para la vida buena. Algunos ocupaban su espacio para presentar pronunciamientos políticos específicos, que el foro empezó a recoger colectivamente, con denuncias, resistencias o afirmaciones –para mostrar que se mantiene la resistencia contra Chedraui, que destrozó un bosque urbano de Oaxaca, para reafirmar la lucha contra el maíz transgénico o por la liberación de todos los presos políticos, de Oaxaca, Atenco y muchas otras partes.

Éstas son las rebeliones que hacen de la crisis una fuente de esperanza. Mientras los desastres nos acosan y se ahonda la desconfianza en el mercado y en el Estado, es decir, en el capital y sus ineptos administradores, la gente toma de nuevo en sus manos la definición de la buena vida, que había delegado en aquéllos, y la forma de vivirla, que se había sacrificado en el altar de una tecnología ajena y enajenante.

Son tiempos de rebelión. Son tiempos, además, en que todas las rebeliones se encadenan, como circulación promisoria de las luchas populares.